Opinión Sociedad

Mal liderazgo y peor «seguirazgo»

10:19 p. m. Jeanfreddy Gutiérrez

Negan, uno de los caudillos principales del comic "The Walking Dead"

La coba popular de los movimientos sin líderes, a punta de pura voluntad, valentía y unión, ha sido alimentada por el hiper-presidencialismo, el pranato, los malos ejemplos sociales y las viejas caras nuevas de la política, el sindicalismo y el gremialismo en Venezuela. Se insiste en la idea en la que muchas personas juntas, al mismo tiempo y sin nadie que los lleve a actuar juntos, producirán el ansiado cambio. Como el cuento de todos los chinos pegando un brinco al mismo tiempo para hacer temblar la tierra.

Si usted lucha contra el cambio climático, por la búsqueda de la verdad, o se involucra en la lucha por los derechos de algún grupo, esos reclamos (y el ejercicio de derechos) son progresivos, variables y van cambiando con el tiempo. Ayer fue la esclavitud o el voto de la mujer, pero hoy son los derechos de la sexodiversidad y la neutralidad de la red. Además, se emprenden varios frentes de lucha, porque igual es importante el acceso sanitario que cuidar los bosques, ampliar el acceso a la tecnología que mejorar el etiquetado de alimentos pensando en las personas con discapacidad. Las luchas no se acaban sino que evolucionan y las victorias se van logrando poco a poco, con conquistas que quizás no acaban con nuestra vida.

Pero la historia ha sido manipulada por unos y otros para hacernos creer en esta falsa espontaneidad. Se evita hablar del papel de los movimientos de izquierda en El Caracazo para primar la versión de la arrechera espontánea que duró 10 días. Igual con La Primavera Árabe o Los Indignados, que en España insistieron que no tenían caras visibles y miremos lo lejos que ha llegado Podemos«Todo es tan repentino que no sé qué pensar», casi dice Pablo Iglesias al mejor estilo Hollywood.

En Venezuela también se habla al respecto. Ha habido movimientos similares, que insisten en que no hacen falta líderes y se señala tal cosa como positiva. En serio. Como si los logros deportivos, académicos, culturales, sociales, tecnológicos y económicos del mundo y la historia no hayan tenido pioneros, emprendedores ni organizadores. Es decir, El Sistema de orquestas sin el Maestro Abreu, la independencia sin los próceres, Apple sin Jobs, los derechos civiles sin Malcolm X o Rosa Parks y así.

Sin liderazgos y esto también se duda— es el linchamiento, la turba, el saqueo, la cayapa. Y aún así, como vi en el Mercado de Mayoristas de Maracay, entiendes que una señora, un niño, un abuelo no pueden abrir a patadas o con herramientas una santamaría, una reja o brincar una pared. En estas locuras colectivas el más malo, el más fuerte, el prospecto de pran se luce, impulsa, azota y no hay una conquista colectiva. 

Un gran problema es el liderazgo negativo confundido con liderazgo positivo, necesario, efectivo. El pran o el narco, confundido con el activista y el innovador. El buhonero y el bachaquero confundido con el emprendedor y el vendedor. El facilismo tramposo personificando a la viveza. De eso va el libro y película El señor de las moscas. Un grupo de niños náufragos se divide en dos: los justos y débiles por un lado, los fuertes y malos por el otro. Unos tratan de crear y los otros de robar, inventando monstruos invisibles y externos, causando una muerte trágica. Sí, así como combatir al imperialismo y la guerra económica causan estragos sociales y detenciones injustas.

Lo podemos ver tambien en The Walking Dead: están las comunidades que siembran, usan energía solar, se unen, pero están The Saviours y su atroz Negan. También están los tipos del vertedero que esperan que los demás hagan. «No nos molestamos», es su motto. Usted ubique a cada uno en un entorno donde reina la viveza llevada al máximo, a la locura de Negan, del bate con alambre de púas, del pran que manda a matar al tipo que le falló en el secuestro, al jefe de los sicarios, a la prisión injusta de quienes se oponen.

Y está el problema de seguirazgo, como aprendí en Lidera. Esos que te abandonan cuando formas el rollo, sin sindicato, en el trabajo. Los que te dejan mal cuando pides ir a limpiar una playa, hacer una colecta o un proyecto comunitario. Ha surgido un ecosistema donde el pana responde: «Dale, protesta tú primero y me llamas»«Organízalo y yo me uno»«pero, ¿y quiénes van?» y por ello, las decenas o miles de protestas diarias por agua, gas o Internet de las comunidades están más solas que el tercer llamado del condominio.

No sabemos seguir, no acompañamos, no damos voto de confianza, lo que termina en un archipiélago de iniciativas. No sabemos que hay otros con las mismas inquietudes porque desconocemos nuestra propia ciudad, región, estado o nos cansamos de cambiar desde adentro, de que no sean las cosas como nos gustan.  Cuando el deporte nacional es la crítica vacía, entonces lo que encontramos es a la señora del condominio que tiene mil años en el cargo porque nadie se postula, frustrada porque ningún vecino llegó al tercer llamado de la tercera reunión para decidir qué se va a hacer con el ascensor dañado. Y suena aquella voz desde PB y primer piso: «¡Es que yo no uso esa vaina!»

El líder nace pero, como son tan poquitos, hay que hacer más. Por eso me formé en el mismo programa del que salió también Gilber Caro: porque en el país no hace falta un Mesías, sino muchos nuevos líderes, pequeños y diversos, en ONGs, universidades, iglesias, comunidades, empresas, partidos políticos y equipos deportivos, que inspiren, acompañen y creen nuevos líderes para formar redes e impulsar un mejor país. Desde abajo, en conjunto y con la combinación del brillo individual que sobresale con el trabajo en equipo.



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David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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