José Eduardo González Series

Aeon Flux: Al filo del entendimiento

8:44 p. m. J. E. González Vargas


MTV, en los años 90, era un campo de juego para la creatividad de toda una generación. Series como Beavis y Butthead y Daria cautivaron a la juventud noventera, ofreciendo una visión única y contracultural de la era Clinton. Pero una serie animada se destacó no por su humor irreverente o su crítica social, sino por su estilo erótico y retorcido, sus tramas filosóficas y experimentales que nominalmente eran ciencia ficción y por sus tramas obtusas, que muchas veces era incomprensibles: «Aeon Flux», de Peter Chung.

Cuando ideó el programa, Chung se estaba trabajando en Rugrats: aventuras en pañales de Nickelodeon, y se sentía limitado por las trabas impuestas por la productora Klasky-Csupo. Para remediar esto, comenzó a trabajar en varios cortos para Liquid Television, un programa de MTV que recopilaba cortometrajes animados. Fue con Aeon Flux que Chung pudo dar rienda suelta a su experimentación en todo lo que se relacionara al estilo, diseño y narrativa en la animación.

Estos cortos, considerado la temporada 0 de la serie, trataban sobre una especie de mercenaria, modelo fetichista y espía en un ambiente surreal de corte futurista que no duda en crear el mayor caos posible y siempre resulta muerta por su actitud anárquica. Gracias a la atención recibida, MTV le ofreció expandirlo para hacerlo una serie.

Ahora la mercenaria y espía, nombrada Aeon Flux, tenía voz y rival: Trevor Goodchild. Ella era agente enemiga, para no decir terrorista, en contra la nación que Trevor lideraba, y si ella representaba lo salvaje, el dominio puro de los instintos y el caos sin diluir, Trevor era la autoridad que trae el orden, la felicidad de la ausencia del libre albedrío, la paz nacida de la sumisión. 

Cada capítulo presentaba más o menos el mismo escenario: Trevor tiene un nuevo plan/experimento/pasatiempo que probablemente tenga como finalidad afianzar su poder y Aeon hace lo posible para sabotearlo y/o proteger la poca libertad, alegría e individualismo que queda ante los débiles de este mundo perturbador y alienante.

Existe cierta obstinación en la serie en ser incomprensible. Uno no sabe si las situaciones extrañas, la parafernalia sadomasoquista y los monólogos filosóficos son meras excusas de Peter Chung y su equipo para utilizar diseños y secuencias, pero existe algo provocador e inolvidable en sus escenarios que permanecen con la audiencia, mucho más que cualquier película de acción genérica que use la ciencia ficción como excusa para un festín de efectos visuales mientras finge que es contenido. 

Solo para decir un ejemplo, cuando el gobierno de Goodchild implementa una consciencia forzada a todos sus ciudadanos, en particular a los criminales, las implicaciones sobre las libertades individuales contrastadas ante el bien común dan pie a todo un debate filosófico sobre qué podemos llamar exactamente libertad. Es Aeon Flux en su mejor momento. Por el contrario, cuando es una historia de Aeon en una selva repitiendo interminablemente el mismo evento sólo para tener un final improvisado, es que Chung y compañía no supieron cómo implementar sus ideas ante la relativa coherencia de la serie.

La serie duró 10 capítulos, lo que quizás haya sido mejor, viendo que su trama y estilo sólo podían alcanzar hasta cierto punto antes de que perdiera su frescura. Chung ha hecho algunos trabajos y comerciales luego de la serie, notoriamente un segmento para Animatrix, y prestó una mano en la remasterización de Aeon Flux para su lanzamiento en DVD. 

En 2005, la serie fue llevada al cine con Charlize Theron en el rol protagónico. Los admiradores criticaron la adaptación por considerarla superficial, alegando que se perdía gran parte del espíritu de la serie, mientras que el público general la consideró una película de acción más del mismo corte que Ultravioleta e Inframundo. Sin duda una oportunidad perdida.

Los años 90´ fue una era que influenció a una nueva camada de caricaturistas a experimentar sus sueños más salvajes en el papel antes de que colapsaran por su peso, rindiéndose para servir a uno que otro titán de la animación para toda la familia, o resultando obsoleto por las computadoras. A pesar de esto, las fantasías lunáticas de la Generación X todavía perduran como la prueba de esa efímera brillantez al borde de la incomprensión.



Podría interesarte

0 comentarios

Ácratas

Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

http://acracia.com.ve, 2017.

Contacto