José Eduardo González Memoria histórica

El día que el Presidente de Venezuela fusiló a la Asamblea

1:11 a. m. J. E. González Vargas


El 24 de enero de 1848 ocurrió en Caracas uno de los hechos más infames de la historia institucional venezolana, el llamado Atentado al Congreso o El Fusilamiento al Congreso. El suceso fue uno de los más dramáticos de los largos conflictos entre los conservadores, quienes eran liderados por José Antonio Páez, y los liberales, encabezados en ese momento por el entonces presidente José Tadeo Monagas, quienes habían amenazado la estabilidad del país desde su separación de la Gran Colombia. Claro está, ambos bandos se enfrentarían en la Guerra Federal y pugnarían a lo largo del siglo XIX hasta la llegada de los andinos al poder en 1899.

A pesar de la Revolución de las Reformas, en donde próceres liberales como Santiago Mariño y Diego Ibarra, intentaron un golpe de estado contra José María Vargas, ambas facciones se habían estado manejando con relativa tolerancia en el Congreso Nacional. A principios de 1847, José Tadeo Monagas es electo Presidente de Venezuela, rompiendo la sucesión de presidentes conservadores que habían gobernado desde 1830. Según cuenta José Antonio Páez en sus memorias, entre los actos inconstitucionales que Monagas hizo en su primer gobierno se encuentra haber nombrado gobernadores regionales sin la debida aprobación del congreso, removido a los oficiales del ejército para colocar a sus allegados, y confiscado armamento bélico para otorgárselos a sus partidarios.

Los diputados del Congreso Nacional, nerviosos ante el militarismo del nuevo gobierno, pactaron en secreto para mudar el parlamento a Puerto Cabello y allí deliberar la posibilidad de destituir y enjuiciar al presidente Monagas. Páez, quien se encontraba en aquel momento en tránsito hacia Colombia, relata de esta manera la creciente presión sentida en el ambiente político:

«Concentrábase un ejército en Carácas, sin cuidarse siquiera de pretextos, y al frente de todas las fuerzas se colocó á los facciosos de los años anteriores. Fieras amenazas se vertían: ostentábanse providencias para infundir terror, y la capital se veía en la misma situación de una ciudad que tuviese el enemigo á sus puertas. La prensa daba el grito de alarma sin temor ninguno á las consecuencias que consigo trae la falta de templanza en momentos de gran excitación, y comenzaron á correr rumores de que el Presidente se preparaba á romper sangrientas hostilidades con el Poder Legislativo» 1

El 23 de enero de 1848, el Congreso Nacional aprueba la moción de trasladarse a Puerto Cabello con voto mayoritario y ante la presencia de partidarios de Monagas. Al día siguiente, mientras se hacía lectura de los cargos contra Monagas, un grupo armado entró en la Cámara de Representantes avivado por el rumor del secuestro de un ministro por parte de los conservadores y agredió a los legisladores, matando a tres e hiriendo a varios, incluyendo a Santos Michelena, quien moriría por las heridas del conflicto.

Con los diputados refugiados en los hogares de los representantes extranjeros, y Páez tomando el ataque como excusa para sublevarse contra el gobierno, Monagas manda a sus gendarmes a buscar a los legisladores para que reanuden las sesiones parlamentarias y volverse un órgano inerte, extensión del Poder Ejecutivo. Aquí fue que Fermín Toro, quien rehusó entrar al congreso, dijo su frase lapidaria: «Decidle al General Monagas que mi cadáver podrán llevarlo, pero que Fermín Toro no se prostituye.» 


1. Páez, José Antonio (1946) Autobiografía del General José Antonio Páez. Ministerio de Educación Nacional de Venezuela, Nueva York.


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