APLPorcs J.E. González Vargas

El Chavo del Ocho y la Dialéctica Marxista

12:04 a. m. J. E. González Vargas


¿Es El Chavo del Ocho la mayor obra marxista de América Latina? Como nos refiere el profesor Nemo Soller en Chavelo: El Niño prematuramente envejecido y la fútil búsqueda de la reconquista de la juventud”, la televisión latinoamericana ha estado plagada de programas de alto y maduro contenido intelectual como por ejemplo El Zorro, con su obvio simbolismo homosexual (hay que notar que es una de las notables influencias de Batman) y Tom y Jerry, como una fábula existencialista al mejor estilo de Sartre. Pero ninguno tiene la profundidad que ofrece El Chavo.

¿Quién es El Chavo Del Ocho? Nadie está seguro porque es un niño de 8 años y aún así, es un viejo arrugado. El Chavo representa a la juventud latinoamericana dejada a su suerte luego de un rompimiento con lo tradicional y viéndose obligada a madurar muy rápido para sobrevivir al mundo que le rodea. Nadie sabe dónde duerme, alega que tiene un hogar (un supuesto apartamento número ocho) pero dicho domicilio es una vil mentira para ocultar una realidad mayor: el chavo vive en el barril; vive en las calles y se nutre de ellas formándose como persona del latir del corazón del continente. Es miembro de la raza cósmica (por eso es un alienígena en este mundo, una genialidad perfeccionada en los vídeos de adoctrinamiento anarco-pacifistas ingleses de Mr. Bean), él no es algo que se haya visto y por ello es temido.

¿Y qué es lo que quiere el chavo? ¿Mujeres, drogas, dinero? ¿adineradas mujeres drogadictas? No, quiere una torta de jamón. El chavo tiene hambre. ¿Hambre de vida, hambre de sus derechos que se les han negado, hambre del pueblo a lo que se le ha quitado? ¡No! Ni siquiera eso. Quiere respeto. Pero El Chavo, como está en el fondo de la cadena social no lo obtiene y por eso llora: “pi,pi,pi,pi,pi,pi”, un antiguo grito de guerra maya.

La Chilindrina no se menciona ya que no se quiere que María Antonieta de Las Nieves monte una demanda, por eso aquí su simbolismo se le sumará a La Popis. También está Don Ramón, que sin duda es la clase obrera que, en vista de su posición desafortunada, se ve obligada a los trabajos más denigrantes para seguir a flote. Don Ramón siempre debe 14 meses renta y aunque El Chavo Del Ocho duró 10 años, nunca se notó variación alguna a esta deuda. Esta deuda es simbólica al juego que el capitalismo ha metido a América Latina, siendo el mayor paralelismo la deuda externa a los Estados Unidos. No importa cuánto Don Ramón trabaje para apenas subsistir, siempre deberá 14 meses de renta. No importa cuánto trabaje el hombre moderno, siempre habrá algo que pagar: luz, agua, teléfono y los pequeños lujos. Verdaderamente, Don Ramón encarna el tormento del hombre moderno como El Extranjero de Albert Camus. Al final, Don Ramón parte a trabajar a los Estados Unidos, un gesto desesperanzado, mostrando en los años maníaco-depresivos de Roberto Gómez Bolaños cómo el imperialismo salvaje vence al final.

Pero, ¿quién mantenía a Don Ramón en este interminable martirio kafkiano? ¿Quién se beneficiaba de todo esto? El Sr. Zenón Barriga, llamado así como un guiño al filósofo griego que decía que el movimiento del mundo era una ilusión y dando base a las acciones neoliberales del personaje. El Sr. Barriga es el ejemplo del capitalista despiadado y pitiyanqui que no tiene compasión. Puede botar a todos cuando quiera de la vecindad y es el demiurgo que representa la maquinaria financiera que domina nuestras vidas. En el personaje hay algo de pathos; siempre menciona que tiene una esposa a la cual nunca vemos y aunque conocemos a su hijo, un ejemplo de cómo la burguesía crea individuos imposibles de distinguir entre sí eliminando la individualidad, prefiere pasar tiempo en vecindad donde nació y creció, acercándose así más a la miserable caricatura del hombre ideal autodidacta e independiente de Ayn Rand.

Siendo el Sr. Barriga quien poseía La Vecindad -pero no quien la controlaba-, la verdadera representante de la arbitrariedad y la oligarquía era nada más y nada menos que Doña Florinda, que, aunque convivía con el proletariado (Don Ramón), se mantenía a raya de las situaciones de la vecindad y solo se involucraba cuando su autoridad se veía amenazada. También es ejemplo de una de las falacias de la actualidad: la mentira de la clase media. Piensa ella que es más que sus paisanos por el poder y lujo con el que la ha envestido la clase alta (halagada por el Sr. Barriga, en su caso) Noten cómo nunca se atrasaba en la renta aunque no le viéramos más trabajo que suposiciones sobre una pensión por ser viuda de un capitán. Esta pensión es importante ya que representa la fuente de poder de Doña Florinda, lo que evita que caiga en el mismo embrollo que Don Ramón y le da una supuesta superioridad, lo que nos lleva a nuestro siguiente personaje: Quico. El hijo único de Doña Florinta que tiene sobre sus hombros una gran carga. Él ha sido criado literalmente por mamá, bajo la sombra de un padre (¿de la patria?), útil para defenderle en una relación recíproca y enfermiza que raya en el síndrome de Edipo. Indudablemente, Quico representa a las Fuerzas Armadas.

Siempre con su trajecito que luce más como un uniforme, es la triste parodia de su padre - representante de los libertadores de América Latina- hasta ser una caricatura de éste. Vive para su propio placer, siempre y cuando estos sean dados generosamente por el Estado (Doña Florinda), estableciendo una relación de complacencia. Aún así, Quico sale con el populacho, se divierte con ellos ya que es uno de ellos y presume ante su cara de sus privilegio porque, al sentirse amenazado, se refugia debajo del vestidito de flores del gobierno. En las últimas temporadas, Quico dice que se va a vivir con una tía para recibir una mejor educación, lo que pudiera ser o no referencia a la Escuela de Las Américas.

Junto a este par, no excluyamos a quién le canta loas al gobierno represor, le da ramos de flores y se toma tacitas de café con él. El profesor Jirafales a primera vista es una sátira de aquellos intelectuales burgueses que venden su pluma vilmente por remuneraciones estadales ocultándose en su torre de marfil, siendo además la fuerza que adoctrina a las clases bajas y medias ya que, como los monjes medievales, le da un aire místico y hermético al conocimiento llano. Se puede teorizar que, hace ya muchos años, el profesor Jirafales era un intelectual soñador y revolucionario como todos los intelectuales deben ser -menos Borges, pero el tenía la excusa de ser ciego de esfera-. Al ver la falta de comunicación entre él y el vulgo, se sintió cada vez más y más indiferente ante su esfuerzo hasta aceptar que el cambio nunca llegaría y resignarse a su destino en el engranaje. ¿Quién controlaba a quién en aquella relación? La respuesta es evidente. Y por eso, rendido en la vida, ha decidido fumar hasta morirse.

Un íntegro análisis de El Chavo del Ocho no estaría completa sin incluir a la misteriosa Doña Cleotilde, conocida como La Bruja del 71 y quien personifica a la Iglesia Católica. Ella es una persona que alimenta la imaginación y superstición de la clase baja mientras se colea con la clase alta (¿Alguna vez pagó la renta?) La vemos atrapada entre lujos anacrónicos, mostrando opulencia de viejos tiempos y todos las reciben con una mezcla de burla y miedo. Realmente una alegoría buñueliana, dando parte a El Chavo Del Ocho entre La Nueva Ola francesa, el Neo-realismo y las madrugadas de Televisa. Doña Cleotilde no solo mete miedo a las clases humildes, como la vez que tuvo un can llamado Satanás, sino que intenta seducir al proletariado (Don Ramón) con gestos vacuos de caridad como la torta de chocolate que siempre le ofrecía.

Hay una gama de personajes que por falta de tiempo y voluntad no serán analizados en su total complejidad pero que mencionaré rápidamente mostrando mi humilde ingenio: Godines expone la viveza de quien pretende no saber nada pero sabe todo. La Popis es una proletaria seducida por las promesas del capitalismo. El Sr. Calvino es la Unión Europea. La vizca-abuela es la gente que usa la locura para escapar de la cruda realidad y Jaimito es la representación de la nostalgia por el campo y el pasado que nunca existió. El incidente del otro patio es una referencia a la disputa de las aguas territoriales entre Chile y Bolivia.

Por último, pero no más importante, queda agregar la vecindad como un personaje más que representa a América Latina. No conocemos todas sus extensiones, siendo extranjeros en nuestra propia tierra (¿tenía techo esta vecindad?) Con muchas familias monoparentales sugiriendo que un arrendatario más despótico diezmó a La Vecindad. También lo ondea un murmullo repetitivo vagamente parecido a una risa, un guiño metatextual a la frase de Shakespeare en la que expresa que la vida es un teatro y somos actores.  El Chavo Del Ocho lo ejemplifica con crueldad. Vemos cómo los personajes repiten la misma situación hasta diez veces y no ven que están atrapados en un ciclo de hambre y miseria.

El Chavo Del Ocho es quizá más grandioso e inteligente que todas las obras de Ortega y Gassete juntas y el hecho que los personajes anden atrapados en un ciclo invisible más allá de su comprensión recuerda el Mito De Sísifo, que queda como un cuento de niños ante la obra llena de simbolismo y filosofía de El Chavo Del Ocho.




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1 comentarios

  1. Creo que el único parecido del Chavo con lo aquí relatado es la mención al mito de Sísifo, todo lo demás es un análisis muy imaginativo de la mente de Chespirito, psicoanalizado desde la óptica enfermiza del marxismo, culpa de todos los males de America Latina.

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    No se equivocó Bolívar cuando en 1830, poco antes de morir, escribiría lo siguiente en una carta a su lugarteniente, el general Juan José Flores:

    Usted sabe que yo he mandado veinte años y de ellos no he sacado más que pocos resultados ciertos:

    1) La América es ingobernable para nosotros.
    2) El que sirve una revolución ara en el mar.
    3) La única cosa que se puede hacer en América es emigrar.
    4) Este país caerá infaliblemente en manos de la multitud desenfrenada, para después pasar a tiranuelos casi imperceptibles, de todos colores y razas.
    5) Devorados por todos los crímenes y extinguidos por la ferocidad, los europeos no se dignarán conquistarnos.
    6) Si fuera posible que una parte del mundo volviera al caos primitivo, este sería el último período de la América.

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    El marxismo ha podrido la mente de la gente de America Latina, esa es la causa por la que todos están condenados a no ser nunca un países donde el indice de calidad de vida se parezca algo, llegue a ser de un nivel parecido, a la de los países desarrollados. Educación, Trabajo, Progreso, Seguridad, Salud.

    America Latina está perdida.


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