cine David Parra

Hermoso canto al olvido: «Kubo and the Two Strings»

1:42 a. m. David Parra



Uno de los mayores miedos de mi madre es perder la memoria. Se inquieta muchísimo cuando no consigue las llaves o algún documento en su cartera, cuando olvida dónde dejó la chaqueta el nombre del algún conocido. Mi hermana y yo aprendimos ese miedo desde pequeños, y por eso hacemos siempre un esfuerzo importante por no olvidar nada. La angustia de mi madre viene de que mi abuelo falleció con Alzahimer, estando nosotros muy pequeños, y como se trata de una enfermedad hereditaria quizás alguno se saque esa triste lotería. Pero ¿por qué es tan terrible el olvido? Creo que el mayor temor recae en que más que perdernos a nosotros mismos, nos atemoriza el hecho de desconocer por completo a quien amamos, así lo tengamos al frente. 

Este es el principal conflicto de «Kubo and the Two Strings» (2016), que mediante una historia bastante sencilla, narra el clásico viaje del héroe luchando en contra de la nada y el olvido. Lo primero que hay que resaltar del film es que se trata de una obra maestra de la animación contemporánea. «Laika» —con exactamente el mismo presupuesto de sus películas anteriores—salta al siguiente nivel del Frame to Frame y, empleando la tecnología disponible en la actualidad, reimpulsa la labor artesanal, orgánica y compleja del mundo de las marionetas. Cada milímetro del exótico mundo donde se desarrolla Kubo funciona cuadro a cuadro; cada expresión adoptada por los personajes, cada hoja que cae de los árboles o el movimiento del mar, ocurre con un realismo imperceptible que puede a todas luces presumir de su impecable factura. La dirección de arte merece una ovación de pie, este film se encuentra lleno de miles de piezas y detalles miniaturas traídos directamente del Japón mítico y feudal.

Una de las cosas que más me gustó fue la selección del casting que presta sus voces para darles vida a los personajes. Creo que no hay voz femenina en todo Hollywood capaz de hacerme sentir seguro de todo peligro con dos palabras, o dictar una orden irrebatible y maternal, como la de Charlize Theron; así se trate de un mono de las nieves. Matthew McConaughey también tiene un color de voz que cambia y se adapta con cada rol que interpreta. Por casualidad, yo vi esta película luego de devorarme entera la primera temporada de «True Detective» —llegué tarde a esa fiesta, lo sé, pero luego escribiré sobre eso—, y la diferencia entre la ronca y oscura voz de su personaje en la serie vs la ingenua y valerosa tonada del soldado escarabajo es abismal, va de un extremo a otro, irreconocible. Rooney Mara interpreta a las mejores villanas del cine fantástico 2016: Las siniestras brujas de la luna, quienes fueron mis personajes favoritos de toda la cinta, dándole tres patadas a cualquier villano de blockbuster de superhéroes actual. El mal, la soledad y la muerte sí se consolidan en la trama de Kubo, eso sí, sin llegar a los tintes macabros y densos de la brutal «Coraline» (2002). 

Lo que más disfruté de la película es su capacidad para producir asombro, poseer el don para maravillar y estoy seguro de que los directores y productores del estudio Laika lo tienen muy claro. Por eso, la memorable escena de Kubo dando vida a los origamis con el sonido de su shamizen, es una apología directa a lo que los 400 miembros del equipo de animadores logran trasmitir en la pantalla grande. Kubo nos enseña que quizás no podamos escapar del olvido, pero cada paso que da nuestra esencia no es el final definitivo, sino el inicio de una nueva transformación.







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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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