cine José Eduardo González

«La Dictadura Perfecta» y el reír para no llorar

9:48 p. m. J. E. González Vargas



En 1999 se estrenó en México una de las mejores sátiras políticas realizadas en latinoamérica: "La ley de Herodes" dirigida por Luis Estrada y protagonizada por Damián Alcázar. En su opera prima, Estrada hace mofa de las grandes instituciones, tradiciones y peculiaridades mexicanas –desde las películas de Cantinflas hasta la Iglesia Católica– pero en especial sobre el Partido Revolucionario Institucional, que gobernó la nación azteca de manera ininterrumpida por décadas y que intentó prohibir esta película en su propio país. Luego de 15 años y unas cuantas producciones después Estrada repite la fórmula con todo con "La dictadura Perfecta" mote puesto por Vargas Llosa al México priista y la paradoja de una democracia que sólo logra renovar su rancia élite. 

Damián Alcázar, quien ha protagonizado todas las películas de Estrada hasta la fecha, interpreta esta vez al gobernador corrupto de un estado mexicano norteño. Para rehabilitar su imagen pública, contrata a la televisora más grande del país para usar todo tipo de trampas mediáticas y distraer al pueblo de los males que azotan la región. Aunque suene como una versión charra de aquella película donde Robert De Niro y Dustin Hoffman inventan una guerra, en sí, la cinta es una especie de remix. 

El argumento toma el mismo camino que Estrada ha recorrido varias veces: La feroz burla a la política y los partidos políticos mexicanos (La ley de Herodes) la crítica al México contemporáneo y neoliberal (Un Mundo Maravilloso) y hasta los parajes norteños desolados donde los narcos y los gobernantes apenas tienen distinción (El Infierno). En este sentido retrospectivo, la película ofrece muy pocas novedades mientras que alguien que la vea con ojos frescos puede sentir que Estrada quizás intenta mucho ser osado en su mensaje a pesar de los actores famosos y los grandes recursos a su favor, haciendo sentir su crítica un tanto falsa.

Por otro lado, el mayor atractivo de la cinta es su labor de ser un remix de la realidad. Escándalos y polémicas reales de los últimos 15 años son prestados para darle una profundidad a la historia ficticia que pocos fuera de México sabrán apreciar. Por ejemplo, el presidente de la película, que no tiene nombre pero visualmente recuerda a Enrique Peña Nieto, repite el comentario de Vicente Fox donde afirma que en Estados Unidos los mexicanos hacen trabajos que “ni los negros” hacen.

¿Pero con cual finalidad? Sí, es cierto que La dictadura perfecta es muy acertada en su crítica ante los gobiernos y medios pero hay un elemento incómodo que impide que la obra llegue a lo que aspira. No son las actuaciones -todas bien y Alcázar impecable como siempre- o la dirección -eficaz y con ciertos giros posmodernos interesantes- si no más bien, la piedra en el zapato está en la pregunta ¿Es posible ser antisistema cuando ya se es asimilado por el sistema? ¿O pasa el humor a ser el opio de las masas, un triste consuelo a una realidad inalterable? ¿Acaso la sociedad mexicana logró institucionalizar el “reír para no llorar”?


Podría interesarte

0 comentarios

Ácratas

Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

http://acracia.com.ve, 2017.

Contacto