Carlos Quevedo Arteaga Opinión

Coprofagia digital: la viralización de la ignorancia

10:05 p. m. C. QUEVEDO A.


Hace unos años comentaba con un amigo biólogo sobre un estudio llevado a cabo por la Universidad Estatal de Ohio1 donde decía que los hombres piensan tanto en sexo como en comida y que tienen más pensamientos sexuales que las mujeres. Nada nuevo. El estudio en cuestión intentaba desmitificar el aquello de que los hombres tienen pensamientos sexuales cada siete segundos. La investigación concluye que, en promedio, los hombres piensan en sexo unas 19 veces al día doblando a las mujeres con una media de 10 veces. Cuando leí el estudio me reí y la reacción de mi amigo biólogo fue exactamente igual. No pasó nada más. Salvo nosotros burlándonos.

El problema era el método: a estos hombres y mujeres se les dio un contador. Un contador que debían presionar cada vez que pensaran en sexo o en comida. Eso significaba que 1) debían recordar que llevaban un contador y 2) recordar presionar el contador cada vez que pensaban en sexo o comida. El hecho de recordar llevar el contador los guiaría al número dos: el contador está para cada vez que piensas en sexo, por lo tanto el contador te hará pensar en sexo. El estudio falla. Me recuerda aquella escena en "Inception" donde el personaje de Joseph Gordon-Levitt le dice a Ken Watanabe que no piense en elefantes y de inmediato le pregunta ¿en qué estás pensando?.

Para cuando se publicó esa información la viralidad sobre los contenidos multimedia no funcionaba como ahora. No estaba esa fijación obsesivo-compulsiva por el reblog-respost-share-reshare-retweetetc que inunda el presente donde se comparte información que aparenta ser profunda e interesante solo por el hecho de compartirla. Para entonces, solo reíamos de esas cosas. Pero de un tiempo para acá (tal vez desde que comencé en la docencia a nivel universitario) me dejó de parecer gracioso y empezó en algunos casos a parecerme preocupante. Hay días donde enfrentarse a tal fenómeno es menester, y otros días donde sólo provoca renunciar. ¿Han tenido alguna vez esa sensación de escapar de la ciudad impulsivamente, abandonarlo todo, salir corriendo, alejarse, sin notificación previa? Seguro que sí. Y así como muchos lo han sentido, la necesidad de compartir contenido impulsivamente atrapó a miles de incautos con una imagen troll sobre lo anteriormente descrito, la imagen de la coprofagia, definida como esa sensación de escape.

 

Las primeras dos veces que la vi en Facebook fueron compartidas por personas que sabían lo que significaba, pero la tercera vez que la vi, esa tercera persona la compartió sin saber que coprofagia es el acto voluntario de comer heces. Comer mierda, pues. Y a juzgar por la cantidad de veces que se ha compartido te preguntas cuántos de ellos lo habrán hecho conscientes del significado. Qué bonita frase, pensarían al compartirla, a veces me siento así. Pero caemos en un agujero negro de ignorancia del que parece que no haber salida.

La era de la globalización digital se acelera exponencialmente y –más que llevarnos de la mano- nos arrastra. Y como somos incapaces de detenernos en cada artículo, en cada noticia, en cada vídeo, para comprenderlo, es más "eficiente" compartirlo antes que pase de largo y quedemos el olvido de Internet. La necesidad de likes, favoritos y fama nos hace desear ser partícipes de lo viral, destacar con cualquier contenido superficial del momento y terminar siempre orbitando el culo de Kim Kardashian, el fatídico call-me-Caitlyn o que Justin Bieber ahora sí es cool.

Esta podría ser la era de la globalización acelerada de la ignorancia. Y mis amigos, creo que de la estupidez también. En 2014, durante las protestas en el país aparecieron fotos de protestas de 2010 compartían como actuales, imágenes de Egipto y todo tipo de material que -más allá de los intereses y todo el conflicto político venezolano- tenían un solo origen: la falta de verificación. Ni nos molestamos en verificar información que vemos en internet. Y no solo eso, la compartimos asumiendo que es cierto.

“No creas todo lo que ves en internet”, escribió Simón Bolívar, nunca.

Y esta ingenuidad, disfrazada de intelectualidad pasa en todos los ámbitos. Sobre todo en el científico. Yo les digo a mis estudiantes que cuando se encuentran con una noticia/artículo que les interese, deben intentar buscar la fuente original, que no se conformen con la nota de prensa. Les digo que en su mayoría los periodistas que tienen la pauta no necesariamente manejan los temas en cuestión y en el caso de los medios nacionales, podría asegurar, en su totalidad basan sus noticias en estudios científicos sobre interpretaciones de otras interpretaciones traducidas del inglés. ¿Cómo pueden estar seguros que no están malinterpretando los resultados?

Un ejemplo: El pasado agosto salió un artículo en el sitio Psychology Today donde el neurocientífico Joseph LeDoux2 intenta esclarecer las diferencias entre los descubrimientos y las interpretaciones basado en sus estudios sobre el rol de la amígdala que ha sido asumida como el centro cerebral del miedo aunque es en realidad la estructura responsable del reconocimiento amenazas.

Suposiciones van y suposiciones vienen.

Y así podemos citar muchos ejemplos de notas y blogs que comparten información sin verificación ni evidencia científica: Si tomas agua fría con las comidas corres el riesgo de que las grasas se solidifiquen y mueras de infarto al miocardio3 . El gluten es nocivo para el cuerpo4. Las frutas tienen semillas y las verduras no5. La barba tiene tantas (o más) bacterias que un baño6. Y todo empeora: ahora nos tomamos menos molestias para acceder a portales de noticias y preferimos no salir de la plataforma social en que nos encontremos. Cualquier cosa que nos permita ganar tiempo. Las aplicaciones móviles ya nos permiten explorar contenido sin salir de ellas.



Entre mis redes destacan dos: PlayGround y Pictoline. Y esto no es necesariamente malo. La aceleración digital ha creado una demanda por lo efímero. Por una parte satisfacen la necesidad de información y permiten conocer tópicos de diversa índole pero terminan creando la ilusión del conocimiento7 sobre lo que sea que diga un video de dos minutos o un gif de apenas segundos y el problema termina siendo estructural porque estamos siendo dopados con esa ilusión y el hábito de la lectura densa y la investigación –si lo había- comienza a agrietarse y perderse. Se prefieren entonces la versión de dos horas de película que las 500 páginas del libro. Y terminamos todos masticando chicle para el hambre. Así como cuando creemos que estamos escapando de la ciudad y lo que hacemos es comer heces... voluntariamente.



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1 El estudio fue publicado en la Journal of Sex Research en 2011 [+] y citado en la revista MuyInteresante [+]

2 De acuerdo con lo expuesto por LeDoux, estudios por resonancia magnética muestran actividad cerebral de la amígdala ante situaciones amenazantes y durante el desencadenamiento de la sensación de miedo. Sin embargo, estudios en monos con daño en la amígdala mostraron una disminución en la reactividad a estímulos que suponían amenaza en experiencias previas [+]

3 No existe evidencia de que el agua fría solidifique lípidos en el intestino. De hecho, la temperatura corporal que está por encima del agua fría transferirá calor al agua desde que entra en contacto con el cuerpo. Por lo que estando en el estómago la temperatura del agua va a aumentar hacia la temperatura corporal (no al revés).

4 Excepto en casos de intolerancia específica al gluten y la enfermedad celíaca (donde se dañan las células intestinales), el gluten es inerte en el sistema digestivo. Debido a que el gluten está presente en el trigo, el centeno y la cebada, el consumo de productos gluten-free es solo una dieta libre de harinas y embutidos que usan aglutinantes de trigo, así como otros productos susceptibles a contaminación cruzada por gluten. También hay evidencias de sensibilidad química al gluten en niños con autismo, donde el gluten puede tener efecto opiáceo (como la morfina) [+]

5 Aunque esta diferenciación no está errada, no establece claramente la diferenciación. Si bien las frutas surgen como modificación de la flor y presentan semillas porque surgen de la fecundación de las estructuras reproductoras esta, la planta de la zanahoria produce semillas, por otro lado las fresas, no son ni uno ni lo otro; aunque parecen tener semillas externas muy pequeñas que en realidad son los frutos (infrutescencia).

6 El estudio examinó muestras de barbas de diversos hombres y encontró coliformes (bacterias entéricas, del mismo tipo encontradas en heces), no significó nunca el hecho de que la barba en efecto contuviese mayor cantidad de bacterias que una poceta. Más bacterias contiene el teclado de una computadora, pero nadie se escandaliza.

7 En Juegos Mentales de NatGeo dedican un episodio a explicar cómo funciona esta ilusión del conocimiento. El cerebro desarrolla un mecanismo para lidiar con la información que desconoce para mantener cierto orden sobre la percepción del mundo. Aunque no recuerdo si el episodio nombra ese mecanismo, probablemente tenga que ver con circuitos neuronales asociados a actividad de oxitocina (verifiquen). [+]


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