David Parra Opinión

Los 10 estereotipos más odiosos entre los jóvenes escritores

12:14 p. m. David Parra




Es bastante común en los que somos aspirantes a escritores (delimito a jóvenes entre los 18 y 30 años de edad, porque conozco a gente que rozando los cincuenta aún quiere que les inviten a eventos de noveles o concursar junto a los inéditos) la fijación por abrazar ciertas poses que, entre lo odioso y lo patético, pretenden dibujar el contorno del artista que estamos buscando construir o al menos pretendemos ser. En dicha búsqueda amalgamamos gustos, ademanes y cientos de clichés. Lugares comunes que de alguna forma son intrínsecos a la exploración de la madurez creativa. Con el tiempo, la mayoría de estas actitudes desaparecen -en el mejor de los casos- pero desafortunadamente para algunos, parecen acompañarlos toda la vida. Por acá escribimos una pequeña lista que pretende parodiar desde la cultura pop a estos estereotipos literarios. Creemos que en algunos momentos, todos pasamos por aquí y esperamos que frente a los caprichos de la vanidad, nos identifiquemos y riamos de nosotros mismos. 


10. Los Shia LaBeouf:


Para estos aspirantes a escritores, el internet y la globalización lo son todo. Declaran la muerte del libro y solo leen en Ebook desde las aplicaciones para tablet o smartphone. La poesía son sus estados de Facebook, la belleza se encuentra en la interconexión y la capacidad de comunicarnos. Con una rebuscada y atorrante estética declaran que el Copy and Paste autorreferencial es la nueva Capilla Sixtina. Hablan en postmoderno, la cultura pop es su biblia y los selfies una manera de expresión profunda. Reescritura obligatoria, arte digital y “Revolución” contra ese monstruo imaginario al que llaman “Elite Literaria Conservadora”. Nada de poetas de salón. Solo sentencias y aforismos en Twitter, practicantes del nihilismo social network. Sus recitales son performance incomprensibles y no les interesan los premios, sino el reconocimiento en las redes sociales. Se consagran escribiendo himnos generacionales al chat de Messenger. Exclusivamente comparten a poetas nacidos desde los noventa para acá o sus propias obras auto-publicadas. Tristemente, solo se leen entre ellos.


9. Los Taylor Swift:


Los autores jóvenes más populares y queridos entre los lectores contemporáneos. Arrasan con todos los premios literarios para noveles autores y siempre están rodeados de un zalamero séquito de fans que les imita. Son considerados prodigios y los escritores más viejos les pasan la incómoda antorcha de “joven promesa”, apadrinándoles bajo su ala como a soberbios polluelos. Diplomáticos y arrogantes, son los que mejor administran su lista de contactos editoriales. Entienden la delicada destreza de la hipocresía en las artes, con todos se la llevan bien aunque no soporten a la mitad de las personas que les rodean. Declarados abiertos a la discusión y a la crítica, no les tiembla un dedo para darle block y spam a quien les cuestione en un comentario o un mention. Habitualmente desarrollan otras actividades como periodismo y edición, teniendo sus propios portales de promoción cultural o un sello editorial donde la mayoría de las veces solo se publican a sí mismos. Como Taylor Swift, aun después de tres libros seguirán sonando igual y sus hits serán himnos de despecho sobre sus fracasos amorosos.


8. Los Tego Calderón:


Dos palabras: Realismo Social. El barrio es su sagrado lugar común y la literatura solo es efectiva si enmarca y cuenta su contexto. Cuando les preguntan por sus escritores favoritos contestan cínicamente el nombre de algunos raperos. Todos sus poemas o cuentos están plagados del argot urbano. Si son académicos, así estén en un estudio de postgrado en Dinamarca su temática de tesis será sobre el grafitti, la bachata, la changa o la champeta. Romantiza la figura del malandro hasta la cumbre del anti-héroe moderno. Su género favorito es la crónica periodística, donde la mujer siempre tiene tres muchachos y se levanta a las cinco de la mañana para hacer empandas y venderlas en el semáforo, o un antisocial se enamora de una desconocida a la que iba a robar y tienen sexo en un rancho de techo de zinc. Se asumen a sí mismos “Reales” pero nunca se han montado en mototaxi.


7. Los Lana Del Rey:


Dandys y románticos, los Lana Del Rey no solo escriben poesía, la viven. Sus escritores favoritos son todos los suicidas, malditos y olvidados. Aman todo lo vintage, las ediciones viejas y la música en vinilo. Los libros, más que para leerlos, son para postearlos en Instagram. Sus muros están llenos de profundas citas filosóficas y gif de películas independientes. Saben de té y de vinos, adoran las comidas exóticas y están obsesionados con las culturas asiáticas. Viven en una ensoñación continua que, contrario a la descripción de solitarios que tienen de sí mismos, les llena de fans que se fascinan con su misterio. Uno que al verlo de cerca, no es más que simple y llano aburrimiento. Nunca publican más que en Tumblr, donde hacen una curaduría de imágenes minimalistas. Los identifican los desnudos parciales, narrativa erótica y su imperdible ejemplar en inglés de Lolita de Nabokov. Tristones y ensimismados, más que profundidad emocional, reflejan que la mayoría de la veces no tienen nada que decir. 


6. Los Mclovin:


Sin importar que estén borrachos, los Mclovin son capaces de recordar una cita, autor y fecha de memoria. Siendo los más nerds de la lista, al parecer son los únicos que realmente han leído bastante pero sufren demasiada ansiedad social para demostrar sus conocimientos. Reclaman un sitial justo para el comic al que solemnemente llaman “Novela Gráfica” y son capaces de hacer una tesis de doscientas páginas sobre el arquetipo junguianos de la “Sombra” en el Batman de Nolan. Algunos abstemios y religiosos otros caóticos mala copa, son los primeros en desmayarse en mitad de la after-poetry. Publican poco, pero cuando lo hacen son la sorpresa en la movida literaria local. Al envejecer se cubren con el aura de eruditos y catedráticos, terminando siempre solterones y llenos de gatos. 


5. Los James Franco:


Los más polifacéticos y camaleónicos de la lista, los James Franco no se conforman con ser solamente escritores. En su currículo se lee además: Guionistas de cine o tv, periodistas deportivos, estrellas de Instagram, artistas conceptuales, críticos de cocina, semiólogos políticos, fashion bloggers, locutores de radio, actores de teatro, youtubers, místicos, community managers, antologistas, traductores, el alma de la fiesta y los que portan la ganja. Autoadjudican el humor negro a su temperamento y consideran a sus pataleos haters dignos de un sitcom. Suelen inventarse grupies donde no los hay y en su whatsapp tienen desde una Miss Venezuela hasta el perrocalentero de la esquina, a quienes les gusta reunir en sus recitales alternativos con videomaping, música en vivo y su respectiva mesa de tequeños. Ácidos y antipáticos, creen que hacen sátira pero realmente hacen el ridículo.


4. Los Miley Cyrus:


Este monstruoso estereotipo surge como un gremlin de otros ya preexistentes como los Taylor Swift y los Mclovin, luego de que estos soportaran muchísima presión de la academia, la crítica o los lectores. Los Miley Cyrus literalmente enloquecen. Apoyan aleatoriamente causas que antes desconocían: se vuelven Pro-LBGT, Pro-Legalización, Pro-Feministas pero en su versión más ridícula y caricaturesca. Intentan ser controversiales reciclando temas que ya no lo son, esgrimiendo ideas dispersas y superficiales en anticuados manifiestos que defienden a toda costa. Maestros de la autopromoción, saben venderse a las masas de una manera viral. Son excelente oradores y colosales charlatanes. Tientan a la pacatería con un cursi descaro, son los reyes del verso pornográfico y le rinden culto a todo lo kitsch. Solían ser talentosos pero el show y la marihuana les quemó por completo. Nadie los publica. 


3. Los Fito Páez:


Defensores del Boom latinoamericano y el rock en español, los Fito Páez proliferan en todas los bares bohemios de la ciudad. Profesando una izquierda light, el amor a la madre tierra y la poesía panfletaria, están dispuestos a recitar e improvisar -como la generación beat- con un megáfono en cualquier plaza. Te leerán sus poemas sin importar que te opongas a escucharlos y se enorgullecerán de llevar dos días siendo veganos o cuatro haciendo yoga. Rechazan a la academia por elitista en su concentración de poder, pero siempre publican con las editoriales del estado. Al oponerse a la dinámica capitalista de la sociedad se rebuscan vendiendo libros usados, dando algún taller becado o montando una editorial cartonera. Rehuyendo del trabajo, disfrazan la vagancia con sabia intelectualidad y tienen en común con los Taylor Swift mucho más de los que les gustaría admitir. Es un misterio entender por qué a pesar de estar tan lejos de Argentina, todos recitan como si hubiesen estado toda su vida en Buenos Aires. 



2. Los Lindsay Lohan:


Más que por su obra, los Lindsay Lohan son recordados por el desastre que hicieron con sus vidas. Si los Lana del Rey aman a los malditos, los Lindsay Lohan les asumen como un tutorial de conducta. Baudelaire, Rimbaud, Frida, Bukowski, Pizarnik, además de músicos como Cobain y Winehouse son sus héroes de cabecera. Tienen detrás de sí un largo mito de sobredosis, sanatorios, centros de rehabilitación, ETS, abusos, peleas de bar y cárceles, pero al final los ves renacer en cristo o tener una familia funcional. Fastidiosos, pedigüeños y stalkers, da por terminada la reunión si se sientan en tu mesa. Ególatras y mentirosos, fingen patologías psiquiátricas y adicciones para socavar lástima en sus interlocutores. Les atormenta una terrible musa que nunca llegan a plasmar en sus libros de los cuales reniegan.


1. Los Kanye West:


La obra de Cervantes, Borges, Whitman, Szymborska o Bolaño no se compara con nada en lo que están trabajando los escritores Kanye West. Imparables y megalomaníacos, se consideran herederos de la casta más pura defensora de la palabra. Nada de antologías, nada de trabajo en grupo o publicar en fanzines, plaquettes o cartoneras. Los Kanye West solo escriben una exclusiva obra maestra que, según ellos, cambiará para siempre la manera de entender la literatura. Pero eso sí, aún no la ha leído nadie. Su única referencia recae sobre sí mismos, son los más duros críticos del trabajo ajeno y su obra pesa no por sí sola sino en detrimento del trabajo de los demás. Si no gana un premio se dice incomprendido. Si no lo gana un amigo denuncia que el jurado está comprado y si lo gana él lo acepta de mala gana y argumenta luego de gastárselo que, jamás podrán comprarlo. Anti-establishment y experimental, se opone a todos los demás estereotipos y se declara el futuro del arte. Contra todo pronóstico escribirá el gran libro generacional y será recordado por los siglos de los siglos. Sabemos claramente a donde va a parar, por eso nadie se molesta en detenerlo.






Podría interesarte

4 comentarios

  1. En el tipo número 2, si con Frida se refieren a Frida Kalho, era pintora, no escritora. Lo que ocurre es que se le atribuyen frases que a veces son suyas, otras no. No era autodestructiva: sufrió las secuelas toda su vida de una poliomielitis que contrajo de niña y de un terrible accidente de tráfico en su adolescencia.

    ResponderEliminar
  2. Jajaja creo que la persona que escribió esto tenía muy cultura literaria, para muestra que los estereotipos lejos de ser escritores de verdad son figuras públicas. Anda hombre, pensad un poco mejor la próxima vez y busca una mejor manera de hacernos gastar el tiempo que leer esto

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿leiste la introducción...? no podrían compararlo con "escritores de verdad" porque están hablando de cliches y estereotipos sociales de la cultura pop...

      Eliminar
  3. Excelente caracterización del ghetto literario. Algo que todos esos tienen en común es que les importa poco o nada la escritura y sí mucho la "literatura".

    ResponderEliminar

Ácratas

Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

http://acracia.com.ve, 2017.

Contacto