Internet Maily Sequera

La Revancha de los Gordos: comida viral en internet

2:59 p. m. Maily Sequera


Hace poco más de 24 meses todos los venezolanos «clase media» éramos fitness. Seguíamos a entrenadores en Instagram, teníamos suscripción a un gimnasio y hacíamos CrossFit. Todos runners en exhibición de la nueva musculatura, viviendo de soya, almendras y gluten free, decíamos luchar contra la epidemia mundial de la gordura y actuábamos como charlatanes del estilo de vida. Hoy, es momento de aceptar que perdimos la batalla. Tasty y @Killadamente han ganado territorio y reinan sobre nuestras vidas virtuales, igualmente mentirosas pero ahora entregadas a la tocineta.

No es novedad. Hace casi una década estamos obsesionados con la cocina y la gastronomía. Antes, cuando nos creímos pupilos de Sasha Fitness, solo nos inventamos lo de «comer bien» como método. Encantados con preparaciones de ensaladas exóticas y panquecas de avena, algunos decían que no hacían una dieta sino que habían cambiado su forma de alimentarse y vivir. Para siempre, rezaban. Pero nada es para siempre.


El éxito de realitys y de canales de televisión dedicados al tema de la comida demuestra que el negocio solo crece y, con ello, nuestro apetito. Toda esos medianamente célebres foodies en blogs, Youtube e Instagram, son la consecuencia de quienes quieren participar y engordar tranquilamente sus cuentas bancarias. Es entonces natural el asalto de la comida a los ya sobrepoblados social media. Su viralización, obvia. El producto, caricaturizado. Pero aquí estamos desde nuestros perfiles, consumiendo el contenido en cada like y repost. Somos el mercado y vienen por nosotros.

No es una confesión realmente necesaria pero me gusta comer. Foodnetwork es uno de mis canales favoritos. MasterChef es un show que realmente disfruto. Desde mi ignorancia y torpeza culinaria, respeto las habilidades y el arte de la comida que se exhibe como muestra de buena cocina. Por eso, para mí, los canales dedicados a la producción de vídeos con recetas en 1 minuto se han ridiculizado creando contenido que, para multiplicarse, se abarata, rayando en la mediocridad hambrienta de vistas.



Vídeos de cómo hacerte un sándwich o construir una «pizza» con un baguette son lo más útil dentro de absurdos como pollo empanizado con Doritos y mezclas que son festivales de enlatadados, empaques, comidas prefabricadas, vegetales cocidos en microondas mas cantidades demenciales de queso y chocolate derretido. Allí hay comida apetitosa, sí, pero la mitad del contenido parece dirigirse a gente absurdamente inútil o ser una producción más light de Epic Meal Time. Comida autodestructiva, absurda y cuyo resultado podría ser un desastre estomacal.

Aun así su popularidad avanza, se multiplica, se imita por otros productores de vídeos gastronómicos, mientras se franquicia y se traduce a otros idiomas. BuzzFeed –creadores del monstruo mayor, Tasty, Proper Tasty, BuzzFeed Food, Tasty Demais, etc.- revela para Fortune.com, que sus vídeos alcanzan decenas de millones de vistas en solo 24 horas. Su atractivo y veloz formato se ha extendido a otras categorías del videotutorial –como los consejos de belleza y las manualidades-, condenándolo inevitablemente a memetizarse para construir otros chistes de Internet. Al menos una docena de producciones similares se realizan en otras partes del mundo y se comparten desde las redes sociales con el mismo entusiasmo.


Localmente, el fenómeno avanza más allá de lo curioso porque para un venezolano común que reside en Venezuela, la comida seguramente se ha convertido en un objeto de deseo. Para la mayoría de mis connacionales seguidores de Tasty y sus copias, compartir alguno de estos vídeos lucirá en su timeline como una imagen de Scarlett Johansson en ropa interior: La breve manifestación de un deseo imposible. Es triste pero cierto. Según Tasty, para hacer un «Cookie Dough Cheesecake» debemos tener: Varias barras de queso crema, azúcar, crema de leche, huevos, masa lista para galletas, crema batida y sirope de chocolate; lo que significaría para nosotros una inversión millonaria y un viaje en el tiempo o al exterior. Por otro lado, está quien reproduce la receta, se graba o se fotografía, evidenciando su bonanza en Snapchat o Instagram, motivando la envidia - y quién sabe si su futuro secuestro-. En medio de una sufrida crisis, el venezolano con un ingreso formal mínimo obtiene 24.853 bolívares, entre sueldo y bono de alimentación. Actualmente, el precio de la canasta básica se calcula en 139.273,68 bolívares, así que Tasty es para nosotros como ver ciencia ficción.



Resume Frank Cooper, jefe de marketing para Tasty, que su contenido se sostiene en que «a la gente le gusta la comida sabrosa, la comida confortante y la clase de comida que les recuerda a su infancia o a una experiencia». Dicho así, es aún más raro su éxito entre los venezolanos. Me resulta completamente ajeno porque mi experiencia no me remite a nada con manzanas verdes, frutos rojos, carne de búfalo, huevos benedictinos ni roles de canela. Su cocina no me identifica culturalmente ni explica el éxito de estos vídeos entre mis conocidos. Asumo que ver comida que no podemos tener nos resulta estimulante, divertido y fantasioso como Harry Potter o la pornografía.

A los venezolanos nada nos define pero un revestimiento de superficialidad nos construye. Confundidos por la contradicción y la adopción, siempre esnobistas, difíciles, deseosos y hambrientos, nuestro estilo de vida siempre es fugaz y volátil. Saludamos el 2016 queriendo vernos como Michelle Lewin pero «Keep Calm and Eat Pizza», si alcanza el quince y último.


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Edición:
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David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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