cine David Parra

La poética del monstruo: «Beasts of a No Nation»

1:48 p. m. David Parra



Un monstruo es aquella anomalía que transgrede un espacio específico haciéndolo tambalear con su existencia. En esencia, simboliza todas esas ideas que, partiendo de la abstracción más egoísta y peligrosa, se trasladan al plano de la realidad destruyendo así el sistema. Podría decirse también que un monstruo es la conceptualización del mal. Y no solamente del mal metafísico, sino de ese mal concreto cuyo fin último es la destrucción de lo que nos hace humanos. 

Cary Fukunaga en «Beasts of a No Nation» (2015) nos trae una historia de horror bélico donde extermina de manera progresiva cada fracción de lo que entendemos por humanidad. Un cruento discurso nihilista que se balancea entre la poética de la violencia cinematográfica y la crudeza de un hiperrealismo cuasi-documental. 

Nos presenta al monstruo sin aletargantes: La cruel ferocidad de la guerra en una tierra indeterminada donde al parecer se combate por ver quién reina sobre las cenizas, la miseria y la nada. Nacer, vivir y morir por el sin sentido absoluto. La bestia se instala los primeros minutos y comienza a devorarlo todo. Agu, un niño soldado, se ve obligado a unirse a la vorágine para sobrevivir y, en las manos del “Comandante” (un tribal y sanguinario Warlord) comienza un descenso al abismo del cual no hay escapatoria. 

Con una visión cinematográfica que reescribe elementos de Coppola y Tarkovski y una poética narrativa que suscribe a la “Temporada en el Infierno” de Rimbaud, “El Señor de las Moscas” de Golding y a “El Corazón en las Tinieblas” de Conrad; Fukunaga elimina la redención de la ecuación y plantea un relato pesado, incómodo, difícil, que hace pasar al espectador un muy mal rato. 

La actuación de Abraham Attah como Agu y la caracterización de Idris Elba en el uniforme del Comandante, son excepcionales y oscuras. Muchísimo mejor construidas que algunos bodrios nominados a la academia este año. ¿Por qué una película que cumple con todas las características para ganarse un Oscar, pasó tan por debajo de la mesa? ya es imposible escapar de lo obvio: El #OscarSoWhite está más presente que nunca.

A diferencia de films similares como “El último Rey de Escocia” (2006), “El Jardinero Fiel” (2005) o “Diamante de Sangre” (2007) que estuvieron nominadas por la academia y ganaron la estatuilla, en «Beasts of a No Nation» no hay blancos. Ni uno solo. El único atisbo (un guiño a la indiferencia occidental ante el conflicto africano) ocurre en el momento donde el ejército insurgente va a campo traviesa y unas camionetas de la ONU pasan cerca de ellos y allí, una temerosa periodista detrás de un vidrio antibalas intenta tomarle fotos a Agu. Ya. No está ese personaje blanco con el que empatiza Europa o Norteamérica para poder soportar la película. No existe el cínico médico inglés o la avocada activista sanitaria internacional ni el clásico ladrón gringo de buen corazón, con los cuales la obra libera la válvula de tensión emocional y lleva al desenlace a un terreno positivo. 

Por el contrario, proviniendo de un país que se encuentra en una de las peores crisis humanitarias del mundo, donde caudillos criminales tienen en jaque a la población rural y urbana -engrosando sus ejércitos mafiosos con cada vez más menores- y que además ha vivido 17 años gobernado por atroces y carismáticos militares; puedo decir que el escalofrío sentido cuando la película cerró en negro y comenzaron a subir los créditos, fue bastante contundente. 

Quizás de un metraje excesivo y abusando de la pornoviolencia, al film le cuesta clasificarse a sí mismo por estar pensado originalmente para Internet. Pese a tener un manejo de la imagen más práctico que estético, la película no deja de contar con escenas impecables en color y foto (el combate a través del alucinante bajío magenta o el pausado transitar por la infernal mina de arcilla) y sin dejar indiferente, es efectiva en la desagradable sensación de que aunque la película cierre su pacto de ficción; todo lo que acabamos de ver -en posibilidades concretas- es real.


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Edición:
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Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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