cine David Parra

El incómodo naturalismo de «The Revenant»

12:17 p. m. David Parra





Es difícil conseguir películas que inquieten y dejen a las personas insatisfechas, con una sensación desagradable de inconclusión o náusea. La gran mayoría del cine contemporáneo intenta impresionar, deslumbrar y causar sosiego hasta en sus más intensos dramas o en los (seguros) sustos del horror. El pacto de ficción se firma de antemano, te predispones a conmoverte, a sufrir o disfrutar con los protagonistas. A identificarte. Todo se vuelve una cuestión de empatía. La ficción postmoderna nos alista para los múltiples giros en el guion, el plot-twist, las vuelta de tuercas argumentativas como quien se sabe de memoria las piruetas que da en el aire un trapecista. 

Todo lo que sale de ese molde es pretencioso, ambicioso y vacío. La ola de críticas negativas a Alejandro González Iñárritu por “The Revenant” (2015) utilizan en su mayoría estos apelativos para describir el film, uno que quizás resulta ser el más sincero y maduro del director mexicano hasta la fecha. Iñárritu desmonta su propia fórmula: Se aleja de los giros en el guion, los argumentos que entrecruzan a los personajes, la barroca paleta de colorización, los finales cerrados y los diálogos intensos, largos y grandilocuentes. Con “Birdman (or the unexpected virtue of ignorance)” (2014) se autoparodia, repiensa y logra irse bastante lejos del sobrevalorado mito que había creado de sí mismo y no obstante, con “The Revenant” rompe ese molde y crea una película lenta, inabarcable, orgánica, preciosista, torpe, naturalista y hasta artesanal.

El estricto manejo de la luz, la pureza de los escenarios, el minimalismo perfeccionista de las actuaciones (DiCaprio y Hardy, impecables) una historia que sigue sin traspiés el A, B, C básico de un guion sencillo y la manera en la que resuelve con un intricado manejo de cámaras los imposibles planos secuencias de un minucioso montaje, genera una obra honesta y obsesionada por completo con encontrar la belleza entre tanto ruido y artificialidad contemporánea.

Toda la película esta permeada de una sensación enrarecida, no pretende en ningún momento lograr enganche empático con los personajes, muestra a la violencia sin adornos o símbolos más que el instinto primitivo que la impulsa y no cierra el círculo que la retribución y la venganza necesitan para que el espectador se sienta bien al levantarse de la butaca.

“The Revenant” busca una sola cosa: La Catarsis. La clásica sensación de purga que viene junto a la tragedia clásica. Por eso el repetitivo uso del sufrimiento físico y la abrumadora imagen de la intemperie. No quiere que pensemos o reflexionemos, no pretende ser una biopic para ver un domingo a las diez de la noche. Más bien busca sacarnos de la sala de cine a todos cabizbajos, en silencio y con ganas de hablar sobre otra cosa. Si ese es su fin, creo que Iñárritu y Lubezki lo logran. Construyeron una película a la que hay que obligatoriamente reconocer como obra maestra, pero que con el tiempo estoy seguro, muchos querrán olvidar. 



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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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