David Parra Literatura

Cinco años promoviendo la cultura: Grupo literario Tinta Negra

4:50 p. m. David Parra


Foto cortesía de Tinta Negra.


«Los valores del grupo pueden resumirse en una palabra: Respeto. Respeto por el que piensa diferente, respeto por el que cree algo que uno no comparte e incluso respeto por aquel que empezando a escribir no es tan bueno. La idea del grupo no es juzgar a nadie, no somos expertos. La idea es fomentar la escritura, darle la oportunidad a cualquiera de expresar sus emociones, de mostrar lo que hace.»

"Respeto" es el valor fundamental con el que Luis Medina define a un grupo que lleva liderando desde hace casi seis años. Definitivamente, algo admirable en una época tan complicada, donde la mayoría de los grupos culturales duran un poco más que la lectura de su manifiesto. Desde mi corta experiencia en la literatura venezolana y haciendo un paneo de la historiografía de los grupos literarios, me basta para admitir que la gran cantidad de lugares comunes en los que se suele caer cuando se emprende la tarea de reunir a más de dos personas con gustos afines y ganas de crear, es mucho mayor que los frutos recogidos en dichas reuniones. 

La literatura venezolana está llena de románticos grupos contestatarios (efímeros y trágicos en su mayoría) míticos talleres secretos, grupos selectos de rockstars poéticos, librerías patrimoniales y cientos de historias de rivalidades y conflictos que a final de cuentas, no llegaron a nada. Sin embargo, al toparme hace unos años con un sencillo recital lleno de muchachos entusiastas y contentos de compartir con sus amigos por primera vez sus textos, supe de alguna manera que estaba frente a algo diferente. Así fue que comenzó Tinta Negra.                 

«Al principio solo fue ‘Una tarde de poesía y café entre amigos’ y luego llegó Tinta Negra. Todo empezó un 3 de octubre de 2010, pero yo de verdad pensaba que sería solo esa vez. Claro que quería que hubiera más pero no creía que pasaría de ese día, sin embargo a todos los que fuimos a esa primera tarde nos gustó, y luego hicimos otra, después otra. Por el camino llegó la necesidad de darnos alguna identidad y le dimos nombre al grupo, después del primer año supe que de verdad quería seguir y ya van cinco años, suena fácil pero eso es bastante tiempo»


Lo primero que notamos al acercarnos a los chicos de Tinta Negra, es la manera en la que se relacionan entre ellos. Se tratan como una gran familia y se preocupan por hacer sentir a quien quiera acompañarlos como si estuvieran en casa. Cuidan muchísimo uno de otro, se expresan con cariño y cuidando su vocabulario, mantienen un humor  blando y tranquilo, son sencillos, apasionados y simpáticos. Una de las cosas que más emociona y cautiva del grupo es el asombro con el que se acercan a la literatura. Sin arrogancia, sin la clásica instrumentación de salvadores o reivindicadores con las que se suelen revestir los promotores de cultura. Siempre tolerantes y abiertos a la discusión por más que difieran en los argumentos. Están allí por y para la literatura, sin connotaciones políticas, sociales o por moda. Están allí por una innata necesidad de maravillarse al momento de leer y comentar lo que les gusta.           


"Tarde de Poesía y café entre amigos" (2015) Foto cortesía de Tinta Negra.


«Crecer como grupo no fue sencillo, cuando empezamos éramos pocos, como cuatro o cinco personas. Cuando empiezas algo como esto, siendo solo un estudiante, alguien que escribe porque le gusta  y no porque sea necesariamente bueno (…) no muchos creen en ti o en el grupo, muchos no te toman en serio, pero la constancia rinde sus frutos, poco a poco fue llegando gente que se dio cuenta que esto era algo real, que Tinta Negra quería dar algo, llenar el mundo con un poco de literatura. Aun con recursos limitados hicimos lo mejor que pudimos en nuestro primer evento público. Desde ahí poco a poco hemos ido creciendo en la cantidad de gente que va cada año a los eventos que hacemos en Noviembre, la gente valora que hagas las cosas con ganas, ellos notan eso» 


En una acogedora sala de estar se encuentran varias sillas acomodadas en semicírculo. Una mesa repleta de galletas de avena, ajonjolí y chispas de chocolate acompañadas de varias tazas de aromático café espera a que lleguen los asistentes. Poemas a mano y varias páginas de cuentos impresos se traspapelan mientras hacen un respetuoso silencio antes de comenzar la lectura. Al terminarla comentan, escuchan y ríen. Sencillo, así suelen ser la mayoría de las reuniones de Tinta Negra. Como lo comenta Luis, muchas personas subestiman esa naturalidad y espontaneidad con la que actúan, les cuesta creer en un grupo con sus características. Mérida, acostumbrada al histrionismo y a la pose en la literatura, a la romantización de la bohemia, al desenfreno en el arte, a la historia del héroe-poeta que se inmola y atormenta por la creación superior, posee una cultura de bares, cafés y taguaras donde los más dandys y decadentes postmodernos no lograban entender cómo un grupo de abstemios y disciplinados muchachos organizaron en 2016 una serie de recitales con casa llena cada tarde.


"Tarde de Poesía y café entre amigos" (2015) Foto cortesía de Tinta Negra.


«Una vez al año hacemos nuestro evento público, siempre en noviembre, el año pasado hicimos seis funciones, no fue fácil porque la situación económica del país complica hacer cosas sin mucho presupuesto, pero nosotros luchamos y logramos cumplir el objetivo. Fueron seis funciones fantásticas,  más de doscientas personas que se animaron a ir a escucharnos, a ver nuestro trabajo. Ya tenemos amigos que nos acompañan año tras año y eso es lindo, nos hace saber que algo estamos haciendo bien y nos anima a seguir. Además en nuestros eventos siempre permitimos que los asistentes que quieran leer algo suyo lo hagan y eso nos permite conocer a otros escritores muy buenos» 


Les solicitamos a los muchachos de Tinta Negra que nos comentaran de manera sincera y espontánea qué representaba la lectura, la escritura y la literatura en su día a día. Por acá sus impresiones:






Rut Woodberry, 21 años,
Estudiante de arquitectura.








«Literatura son historias, sin ponerme cursi o técnica, es el medio más fácil que hay para descubrir, aprender, crecer, soñar, crearte tu propio mundo. Pasa igual con la lectura, siempre que leo  un libro y me gusta es porque hallé parte de mí en él. Escribir es un desahogo a todo lo que nunca sabremos decir con la boca y una manera de hacer reales los momentos que soñamos pero aún no podemos vivir.»





Anthony Parra, 18 años
Estudiante.






«La literatura, la escritura y la lectura para mí son las tres formas del arte: la obra, el artista y los que la contemplan. La escritura es una forma de desahogar,  plasmar ideas y emociones, a través de una historia, un poema, un pensamiento, entre otras, que pueden perdurar en el tiempo y ser apreciado en cualquier momento, y es capaz de dejar una enseñanza o despertar sentimientos a los lectores»







Grecia Flores, 17 años
Estudiante de Publicidad.  





«Diría que las tres cosas son indispensables, tanto en los momentos felices como en los no tan buenos, son como la isla a la que suelo viajar cuando necesito apartarme del mundo. Para mí, la literatura es el arte de sentir las palabras como una parte del ser y expresar con ellas hasta lo más profundo. El escritor, logra plasmar con las palabras sentimientos que pueden llegar al alma de todo el que las lee. El escritor puede llevar con sus palabras a las más grandes aventuras y viajes a los más remotos lugares de la imaginación. Con la escritura se deja plasmado parte del alma, al escribir dejas parte de tu vida en el papel. La lectura te hace soñar, te hace creer, te hace convertirte en el personaje de cualquier historia. Para mí, estos tres mundos son una de las más hermosas maravillas que nos puede ofrecer este plano de vida, representan una parte de mi día a día. Una rutina pero de las buenas»

  



Isabella Cangemi, 21 años 
Estudiante. 






«Una vía de escape. Tanto la literatura, la lectura y la escritura me permiten huir de la vida diaria. Cada vez que necesito escapar del mundo ahí está la literatura y la lectura y si tengo mucha suerte y las musas me tocan, entonces puedo escaparme a mundos que yo misma he creado. La literatura vendría siendo como el alma de todos los mundos que una vez se han creado, por autores conocidos, famosos o que sólo los conocen en su casa (como a mí). De este gran centro se desprenden miles de mundos y tú sólo tienes que escoger cuál puerta abrir» 






Jonathan Caviedes 
Estudiante y comerciante.





«Son oportunidades para perderse, desvanecerse, evadirse, conversar, pensar, opinar y decir lo que sentimos»






Leonardo Rivas, 20 años 
Estudiante.





«La literatura para mí es el arte que pueden formar un conjunto de palabras, ya sea para crear una mentira muy verosímil que nos engaña y a la vez encanta. La lectura para mí es la manera más placentera de eludir el ajetreo del tiempo; saber que el mundo se agranda, un poco, cada vez que aprendemos una nueva palabra. La escritura es un desahogo artístico; erigir un recinto cálido. Somos presa del instante en el que escribimos, el escritor es un soñador taciturno, cautivo del tiempo. Uno escribe para sí, y a la larga para el olvido o el recuerdo de los demás; tus amigos, tu familia o la humanidad.»






Luis Medina, 26 años
Estudiante.







«Creo que al final del día esas tres cosas son una misma cosa. La literatura es arte, esperanza, es una manera de ver que por más mala que fuera una época siempre algún buen libro salió de eso. Leer, de alguna manera, salvó mi vida y me ayudó a ser quien soy, es una de las cosas que más me gusta hacer, cuando un libro me atrapa soy feliz. Escribir es escapar, crear, decir, a veces cuando la realidad es muy dura uno escapa escribiendo, uno puedo crear un mundo mejor o decir alguna verdad incómoda, creo también que uno escribe porque quiere ser al menos un poco como esos escritores a quienes admira»





Luisana Méndez Toro, 23
Licenciada en Idiomas Modernos.





«La literatura es el arte que nos permite expresar sentimientos, experiencias, hechos históricos y reales que en ocasiones pueden ir acompañados de fantasía y ficción.  La lectura y la escritura son la osadía de hacernos escuchar, de hacer llegar un mensaje a quienes nos rodean para embellecer el día a día, para hacer de nuestra ordinaria rutina, una extraordinaria» 





María José Rondón, 18 años
Estudiante.





«La literatura para mí lo es todo, es un arte que me hace crecer todos los días, del cual me nutro y plasmo mis vivencias. Al escribir siento que me deshago de cualquier sentimiento, de la ideas que me da el amor y los paisajes verdes, es un medio donde me siento yo misma, donde solo vivimos la hoja, la pluma y yo. Y por supuesto, la lectura es el mundo mágico donde llego a conocer otras historias aparte de la mía, donde me inspiro para seguir,  y el refugio que siempre me espera abierto para darme vida»






Sileyma Briceño, 21 años,
Estudiante de Educación Preescolar.





«La literatura para mí son palabras que pueden llenar de alegría la vida de las demás personas. La lectura es un medio de transporte para los sueños y la imaginación. La escritura es la llegada a ese lugar esperado, a nuestro propio mundo y a una parte del mundo de los demás»







Alfredo Mejías, 22 años 
Estudiante de Idiomas Modernos.




«La capacidad creativa del ser humano es impresionante, ir más allá de los límites artísticos alimenta el alma diariamente de dosis imaginativa. Claro está que, para escribir algo apasionado y poderoso se necesita un torrente de sentimientos al máximo. como dijera el gran Charles Chaplin “A fin de cuentas todo es un chiste”. La literatura, la escritura y la lectura no se escapan de este axioma, veo la vida como creo que debe verse, con sus infinitos universos que se expanden y solo trascienden dentro de nosotros, multiplicándose en definiciones que tratamos de darles.»



Me atrevo a afirmar que Tinta Negra es el grupo literario más importante de Mérida en la segunda década de siglo XXI. Un peculiar sobreviviente de una época oscura donde con honestidad y candidez nos demuestran que se puede seguir encontrando maravilla en la simplicidad del arte, sin prejuicios o sobrevaloraciones. Nos demuestran que sí es posible el trabajo en grupo en un área donde pugnan las rivalidades individuales, los colectivos de una sola persona, las imposiciones de criterios y la autopromoción desmesurada. Creo que muchos de los aspirantes a escritores andinos debemos aprender algo de estos muchachos, tomar las lecciones de humildad y sencillez que se juntan en simples gestos:  una sonrisa, una pancarta con una cita literaria, una galleta, un poema garabateado en una agenda, un café.               

«La verdad es que haber vivido estos cinco años ha sido increíble, si alguien me hubiera dicho todo lo que lograríamos yo no le creería. Yo espero que todos sigan escribiendo, porque lo hacen bien y sé que eso nos hace felices a todos, y espero que esto, que Tinta Negra, sea más grande que todos nosotros (...) que cualquiera que quiera mostrar su trabajo encuentre en el grupo una oportunidad para hacerlo. Que podamos ser cada vez más los que apostemos por la cultura, por la lectura, por escribir. No sé hasta cuando dure esto pero mientras estemos aquí espero que disfrutemos lo que hacemos, porque mientras sea así sé que lo haremos bien»


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