Maily Sequera música

A 20 años de La Pipa de la Paz de Aterciopelados

9:16 p. m. Maily Sequera

Fotografía cortesía de Aterciopelados


En 1995 tuve televisión por cable y me encontré con MTV en su señal latinoamericana. Inevitablemente, antes o después, comenzó a interesarme el rock. Pero no todo el rock; específicamente, el rock en español. Lo que veía me gustaba. Lo entendía y dialogaba conmigo. Andrea Echeverri era para mí un ícono del estilo, una heroína del piercing, una reina del rock en guitarra clásica. Con 12 años, en 1997, me encontré en una discotienda con La Pipa de la Paz. Verde y naranja; las figuras del indio, el negro y la española en su portada me saludaron. En ese momento, solo sentía curiosidad por quince canciones de una banda colombiana que había visto en solo un videoclip.

El tercer disco de Aterciopelados es visto hoy como un clásico del rock latinoamericano y un documento que manifiesta las inquietudes de la generación que siguió a la banda en sus tempranos años. Lanzado el 28 de enero de 1996, alcanzó las 700 mil copias vendidas y fue el disco que internacionalizó a la banda, haciéndolos el primer artista colombiano nominado a los Grammy Awards (Mejor Disco Rock Latino, 1998) Producido por Phil Manzanera, como otros de sus aportes al rock hispano, La Pipa de la Paz condensa  el mestizaje musical de toda una cultura y su momento histórico. Para Aterciopelados, pertenecer a la estirpe del rock en español, significó superar el punk, la balada rock y decantarse en la búsqueda de una fusión musical que envolviera a todos los latinoamericanos. No hay géneros musicales puros que puedan explicar lo que ocurrió en La Pipa de la Paz. El disco armoniza sonidos del rock y géneros latinos significativamente colombianos pero con apertura al flamenco, al tango y a la música folklórica de los andes y la amazonia americana.

Portada y contraportada del tercer disco de Aterciopelados, La Pipa de la Paz (1996)






.
Como público, al revisar La Pipa de la Paz hemos sido cándidos y superficiales. Nuestra memoria apenas abarca una fracción de su significado. No ha existido detenimiento en el análisis de su contenido que aún funciona como un reflejo fiel de la cultura social de los pueblos latinos. Nuevas generaciones se hacen herederas de las mismas protestas y debates sociales, ignorando que 20 años atrás Aterciopelados comunicó un mensaje contundente alrededor de temas como la violencia armada, el debate político, el narcotráfico como medio de obtención de poder, la defensa del Amazonas, el reconocimiento y valoración de nuestras raíces indígenas, la cultura machista, el debate feminista, el discurso complaciente de los medios de comunicación y la importancia de la voz popular como el reflejo más sincero del deseo colectivo.

Haciendo una revisión de los temas que inspiraron las letras de Aterciopelados, encontraremos que sus crecimientos y búsquedas mantienen hoy la instrumentación de las mismas inquietudes. Era 1996 y Aterciopelados conquistaba a todos los hispanohablantes con Cosita Seria y Baracunatana, temas que aún se escuchan fugazmente en emisoras radiales y que serán las canciones por las que el grueso de latinoamericanos recordará a la banda. Pero, ¿qué más envuelve La Pipa de la Paz?

Fotografía cortesía de Aterciopelados

Indigenismo, misticismo y tradición

Para sus compositores y líderes, existe un necesario reconocimiento y reivindicación de nuestra raíz indígena y del poder místico de su cultura. El reconocimiento es personal y colectivo, habla desde el “nosotros” como una aceptación que reconoce nuestra heredada conexión espiritual con la naturaleza y sus energías. Temas como Buena Estrella Platónico, son manifestaciones introspectivas y emocionales del misticismo y de la superstición. La misma energía se manifiesta externamente como una fiesta o un ritual tribal en las canciones Expreso Amazonia y La Pipa de la Paz. Expreso Amazonia, con todo su sabor rítmico, expone la explosión natural y el conocimiento público del Amazonas como un lugar exótico de entretenimiento turístico. Aterciopelados lo protesta con una rebeldía bien jugada, imperceptible en el baile: “Llame ya. Llame ahora. Venga y disfrute el Expreso Amazonia. Llame ya. Llame ahora. Kapax lo guía sentirá la gloria”(1) Reduce el paisaje amazónico  pero mientras menciona todos los clichés que lo definen popularmente, define sus bondades y atractivos. “Centro magnético, poder selvático. Telequinético y tropicálico”(1). Por otro lado, la canción que da nombre al disco, La Pipa de la Paz, presenta con sonidos mágico-rituales la admiración y reconocimiento nostálgico por las culturas indígenas originales de América Latina, sus civilizaciones y formas de vida. “Bailábamos la danza de la lluvia. Fumábamos La Pipa de la Paz, hablábamos con la naturaleza, buscábamos la senda del jaguar”(2). Esta canción cierra el círculo y presenta el álbum como una celebración a la identidad resultante de nuestro mestizaje racial.
Fotografía cortesía de Aterciopelados

Dibujo de lo femenino y lo masculino

Cosita Seria, Nada que ver, La Culpable, Miss Panela, Chica Difícil Te juro que no, son todas canciones en las que hombre y mujer interactúan y se revelan. Se dibuja en ellas a un hombre machista, moralista, acosador, conquistador, infiel, bebedor, fiestero, de ética liviana, capaz ser mortal, violento o criminal para conseguir lo que desea. En Miss Panela, un hombre entra al narcotráfico para conseguir el amor de una hermosa mujer: “No importó a quién por encima le pasó hasta que al fin, la coronó. Le siguieron el rastro y la DEA lo agarró y esa mujer lo delató”(3). Enfrentada a esta hostilidad, la mujer se presenta en perfiles enfrentados a la convención social. Escuchamos a la mujer que decide mantener la soltería y pasar de la maternidad, aquella que no cede al galanteo,  la que no tolera el acoso sexual callejero, la fémina tolerante de una relación sentimental abusiva y el perfil de la hermosa mujer que consigue dinero acercándose al mundo criminal. Resalto de las anteriores a la famosa Baracunatana para explicar el chiste. Baracunatana retrata el duro juicio social a la mujer sexualmente activa y supuestamente promiscua. Expone así cuáles son los excesos morales del juicio latinoamericano. Por medio de la retahíla de insultos que componen el coro, se expone el trabalenguas de palabras que hemos creado en nuestro idioma para señalar a la llamada mujer fácil. Así se presenta a un hombre que es rechazado y reemplazado por otro y que se defiende de su derrota señalando a la chica. La crítica es más directa cuando vemos el videoclip y la Baracunatana es  Andrea Echeverri. 


Pacifismo y revolución social

La banda desde sus orígenes tuvo una voz activa en la manifestación y debate de ideas. En La Pipa de la Paz expande los alcances de sus problemas locales y los hace latinoamericanos. Quemarropa (a dúo con Enrique Bunbury, así como el track Te juro que no), es un fuerte tema que solicita paz para las víctimas del conflicto armado colombiano pero también para cualquier hombre que viva en un ambiente violento. Reconoce también la lucha política de los grupos armados “Sangre fría, no. Valiente, sí” (4) pero clama por la protección y respeto de los inocentes que deben mantenerse al margen. Manifestando una voz colectiva, La Voz de la Patria, parodia una emisora radial (“No necesita antena, no, ni pauta comercial. Resuena en toda América, del hueco al cono sur.(5) para condenar que no se divulguen públicamente las necesidades e ideas de la sociedad y alienta un indetenible avance de cambio: “Oigan la voz de la Patria, una fuerza popular. Casi llega a toda parte. Tercermundo va pa’ lante.”(5) 


Hoy, Aterciopelados es reconocida internacionalmente como una de las bandas más importantes del rock. Andrea Echeverri y Héctor Buitrago siguen activos artísticamente, produciendo discos como banda o en solitario, y siendo voceros de causas relacionadas con la ecología, la protección de las etnias indígenas, el feminismo y los derechos humanos. En 8 discos de estudio como banda, 3 discos como solistas para cada uno de sus integrantes, y su participación en 20 colaboraciones y 9 tributos, Aterciopelados no se traiciona. Si escuchas en Música, la pieza quizás inconexa de La Pipa de la Paz (“…Viaje sensorial, consciencia espacial. Venerar la Madre Tierra, afinidad universal.”(6), sabremos que se han mantenido fieles a sus motivos. Quizás atrás quedaron los días de rock y estética punk, con conciertos tupidos de jóvenes como casi tan jóvenes eran ellos, pero de estrafalarios, revolucionarios y rebeldes pueden seguir señalándolos.



_____________________

Mi agradecimiento especial a Hector Buitrago y a Juan Andrés Moreno quienes tuvieron la disposición y cortés atención de enviarme las fotografías del archivo de Aterciopelados para ilustrar este trabajo. 
1. Fragmento de la canción Expreso Amazonia (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)
2. Fragmento de la canción La Pipa de la Paz (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)
3. Fragmento de la canción Miss Panela (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)
4. Fragmento de la canción Quemarropa (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)
5. Fragmento de la canción La Voz de la Patria (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)
6. Fragmento de la canción Música (La Pipa de la Paz. Aterciopelados, 1996)

* La Pipa de la Paz solo se encuentra completo y disponible al público en Spotify. Lamentablemente, Spotify no está disponible en Venezuela. Algunos temas del disco pueden encontrarlos en Youtube. Para no ser (tan) irrespetuosa con los derechos de autor, no los linkeo.


Podría interesarte

0 comentarios

Ácratas

Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

http://acracia.com.ve, 2017.

Contacto