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Atlas incompleto de la Venezuela imaginaria

12:56 p. m. J. E. González Vargas


"Desigual, empinada, locamente retorcida sobre las faldas de un cerro; rota a trechos por espontáneos borbotones de flora; pudiendo apenas sostenerse sobre los estribos de sus puentes; caldeada por un irritante y eterno sol de verano; sacudida, a temporadas, por espantosos temblores de tierra; castigada por lluvias torrenciales, por inundaciones inclementes; bullanguera, revolucionaria y engreída, era Villabrava una ciudad original…”

Fragmento de Todo un pueblo de Miguel Eduardo Pardo

Las ciudades imaginarias inmortalizan  los rasgos de las urbes mucho más rápido que las poblaciones reales tienen oportunidad de hacerlo. Roma, entonces, no se construyó en un día pero la Macondo de García Márquez o la Ciudad Gótica de Batman le tomó mucho menos que a La Ciudad Eterna ganarse su fama.

Muchas veces una ciudad real puede tener muchas versiones imaginarias. El ejemplo más conocido pudiera ser Nueva York, que tiene dos caras opuestas en el mundo del cómic con la Metrópolis de Superman, la Ciudad Gótica de Batman e infinidad de apariciones (como la primera división de Marvel que también tiene a la gran manzana como eje), películas, libros y programas de televisión. La franquicia de "La Ley y El Orden" dotan a su Nueva York de equivalentes a la realidad muchos más poderosos y memorables.

Hay ocasiones en las que más allá de una ciudad, puede llegar a hacer una región o hasta un país inventado. Así es el caso del estado de Winnemac, en los libros de Sinclair Lewis, quien luego de ser demandado por utilizar una ciudad real en una de sus novelas, decidió dedicarse a denunciar los peores vicios e hipocresías de la sociedad estadounidense teniendo como eje una región del Mid-West descrita por los literatos como "más real que cualquier otro estado de los EE.UU.", pero quizás los casos más famosos de la literatura sean los de H.P. Lovecraft y Stephen King, quienes tomaron Nueva Inglaterra y la poblaron de sus propios traumas y terrores. De esta manera, estas regiones imaginarias se desdibujan de la realidad para volverse simplificaciones o estereotipos  o ser utilizadas de manera alegórica en la forma de utopías, distopías, fábulas o simples experimentos del pensamiento.

Un buen ejemplo de estos experimentos literarios tomando forma urbanística es la novela de Italo Calvino, Las ciudades invisibles. El libro, tomando como marco narrativo el viaje de Marco Polo al reino de Kubla Khan, recopila descripciones de ciudades inverosímiles (una enterrada ciudad de tierra, otra que sólo son límites y deja en duda la existencia real de dicha ciudad, entre otras) tocando con ellas un pedazo de la naturaleza humana. La ciudad o mejor dicho, la región imaginaria es entonces un reflejo de la psique del creador frente al mundo que le rodea.

Y ahora, muchos estarán diciendo que tales casos no se ven en los medios venezolanos. Esto es mentira, ya que aunque no se vean, existen. Sería muy largo discutir sobre las representaciones que venezolanos han hecho de Venezuela (no por menos interesante) pero me limitaré a enumerar algunos ejemplos encontrados de estas poblaciones inventadas. Si bien, como se dijo antes, es un atlas incompleto porque todavía queda mucha patria mental que no se conoce, se aceptan menciones y sugerencias para ampliar lo que se espera sea la base de una gran lista:

* Ciudad del LagoCiudad en Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri equivalente a Maracaibo.

* Cacaotal: Pueblito playero en Las alfombras rasgadas del Gran Hotel Venezuela de Eloi Yagüe. Ubicado al norte del estado Aragua (se llega desde autobús de Maracay), parece principalmente basado en Choroní aunque el ficticio Municipio Ramón Sánchez Díaz, de la cual Cacaotal es capital, hace recordar más a Ocumare de la Costa.

* Guaicamoa: “Típico” pueblito venezolano en la comedia de Televen “Guayoyo Express”. En ella una familia capitalina abre un café en la susodicha población. El argumento, en relación a los habitantes de Guaicamoa, no pasa de presentar personajes un tanto trillados (policía gordo inútil, alcalde corrupto, etc.) con muy poco sabor local.

* León: Capital de la República en Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri. Tanto por el nombre como su importancia, da a entender que es equivalente a Caracas.

* Mamporal y Manatí. Pueblos llaneros del cuento La gloria de Mamporal de Andrés Eloy Blanco. Sus habitantes están en eterna rivalidad para demostrar cual de ambos caseríos es más notorio. A lo largo de la historia, Blanco retrata el encanto campechano de los pequeños pueblos venezolanos. Por la descripción, se puede inferir que están ubicados en el suroeste de Guárico, cercano tanto a Calabozo como al Río Apure.

* Nueva Segovia Ciudad en Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri. Por el nombre y ubicación puede entenderse como equivalente a Barquisimeto.

* Oficina Número 1: Pueblo oriental fundado por una empresa estadounidense en la novela de Miguel Otero Silva, de nombre  homónimo a la población inventada. Está inspirado en El Tigre en el estado Anzoátegui, que fue fundado como "Oficina Gulf 1" por la extinta Gulf Oil Corporation,

* Pegujal: Pueblo llanero del cuento Pegujal de Rómulo Gallegos. El pueblo es descrito como tedioso y sus habitantes son toscos y groseros, una especie de compendio de todos los vicios y malos hábitos propios de los venezolanos.

* San Andrés Ciudad en Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri que puede dar a entenderse como análoga a San Antonio, estado Táchira,  por su status de andina y fronteriza.

* San Rafael de Ejido: Pueblo andino en Acto Cultural de Cabrujas. El nombre hace referencia a dos pueblos merideños existentes: San Rafael de Mucuchíes y Ejido.

* Tacarigua: Ciudad en Oficio de difuntos de Arturo Uslar Pietri donde el dictador Aparicio Peláez (análogo a Juan Vicente Gómez) habita. Es basada en Maracay y nombrada por el cuerpo de agua que se encuentra entre ésta y Valencia.

*.Villabrava: Versión ficticia de la Caracas decimonónica en varios escritos de Miguel Eduardo Pardo, más notablemente Todo un pueblo.  La población es descrita como, a pesar de sus pretensiones de urbe de aires europeos, poseedora de atavismos campechanos que no ha sabido dejar a un lado.

Las ciudades podrán ser ficticias pero sus orígenes se basan en la realidad. A pesar de que Springfield fue hecha genérica adrede, tiene algo en su historia de pioneros y bosques interminables que recuerdan a la Eugene, Oregon, donde su creador Matt Groening nació y se crió de la misma manera que la Macondo de García Márquez pudiera ubicarse en cualquier esquina de nuestro continente pero su alma, sus plantaciones bananeras y sus conflictos bipartidistas, son en esencia colombianos.

Pero una ciudad no tiene que ser ficticia para ser imaginaria. Las ciudades se sienten, se viven y se sufren y eso va generando una idea, se podría decir que una cara, esa sensación que supera el asfalto y los postes de luz. La Buenos Aires de Borges, la Danzig de El Tambor de Hojalata, el París de Cortázar, la Nueva Orleans de John Kennedy Toole. Si se inventaron alguna calle o negocio, ¿Las hace menos reales?


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