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Venezuela fuera de Venezuela (Parte II): A la sombra de El Benemérito

5:56 p. m. J. E. González Vargas



Existieron dos cosas que por siempre definirían a Venezuela aparte de otras naciones de la misma región y envergadura y que, a su modo, la salvarían del estereotipo bananero pero sin otorgarle una identidad clara en los medios de los países desarrollados. La primera fue Juan Vicente Gómez, cuya dictadura de casi tres décadas (1907-1935) creó, para bien o para mal, una estabilidad que para sorpresa de muchos no desembocó en un total caos luego de su muerte y dio lugar a una serie de transiciones gubernamentales relativamente tranquilas hasta la entrada a la era democrática.

Gómez, en sí, es una figura inolvidable tanto dentro como fuera de Venezuela. Por un lado, es el clásico déspota a lo Porfirio Díaz mencionado con anterioridad. La edición de la revista Time del 29 de abril de 1929 lo compara como un antecesor de Mussolini y la Enciclopedia Británica, sin duda más por olvido que prejuicio, todavía lo describe como un "casi indio de pura sangre sin educación formal". García Márquez lo convirtió en la máxima expresión del caudillo eterno y omnipotente siendo inspiración directa del dictador de El otoño del patriarca cuyo país, anónimo para que sea el país de todo latinoamericano, es frontera de otro país cuya capital es curiosamente similar a las descripciones que El Gabo hace de la capital del país donde está Macondo; esa Colombia sin nombre pero llena de señas que la hacen inconfundible. Por el otro lado, la relación de Gómez dentro de su propio país es más compleja. Los únicos dos líderes en toda la historia de Venezuela que sobrepasan su importancia en el consciente colectivo son Bolívar y Chávez. Gómez es la encarnación de la Venezuela del cacao, el café y el machete bajo la cama. Es el país pastoral de dormir sin trancas con un hombre serio y de bien que vela por todos y todo y no se enreda con esa guachafita de la democracia. Pero al mismo tiempo es el país olvidado que raya en feudal, asediado por el paludismo y la ignorancia, donde para vivir hay que bajar la cabeza, ser salvaje o volverse devoto al régimen. Ambos están de acuerdo en una cosa: Esta es la última época de una Venezuela "pura" o, dicho de un modo menos sentimental, de una Venezuela casi del todo aislada del mundo.

El panorama descrito del gomecismo se asemeja mucho al prototipo de República Bananera, pero existe una distinción fundamental. Lo segundo que separa a Venezuela de las demás naciones vecinas, claro está, es el petróleo y la industria que acarrea. Menciones de Venezuela y su petróleo comienzan a verse en formas esporádicas pero todavía memorables en películas de Hollywood. Estas pequeñas muestras rara vez dan una imagen sobre el país pero sorprendentemente carecen el tinte bananero que parece ineludible para muchas de las representaciones de la región hasta bien entrado los años 90 y que, como se verá en una siguiente entrega, todavía perduran hasta la actualidad.

A continuación, una pequeña enumeración de ejemplos notables de menciones sobre Venezuela en producciones estadounidenses, según IMDB:

  • Assignment: Venezuela. 1956. Documental hecho por la Creole Petroleum Corporation (subsidiaria de la que es hoy ExxonMobil) para entrenar a los trabajadores petroleros estadounidenses enviados a Venezuela.

  • Una Eva y dos Adanes (Some like it hot). 1958. Un músico de jazz se hace pasar por el hijo de un magnate petrolero para seducir a la corista, afirmando que poseen vastas inversiones en Venezuela.

  • How to Succeed in Business Without Really Trying. 1967. En esta adaptación del musical de Broadway, un joven oficinista sube poco a poco la escala corporativa de una empresa internacional. Un chiste recurrente es enviar a los empleados indeseables a la sucursal en Venezuela.

  • Aracnofobia (Arachnophobia). 1990. Una araña venenosa es transportada desde Venezuela hasta un pequeño pueblo de California. El pequeño pueblo se llama Canaima, como referencia al parque nacional.

  • De jungla en jungla (Jungle 2 Jungle). 1997. Un neoyorquino descubre que tiene un hijo de 12 años con una estadounidense que vive en el Parque Nacional Canaima junto a una tribu indígena.





Sin contar ciertas referencias televisivas y literarias (casi siempre relacionados con el petróleo y la Amazonía, como en la telenovela Dallas) y producciones europeas de varios calibres, dejan dos cosas reveladoras: se mantiene durante este tiempo la fascinación por los atributos naturales del país y se reconocen sus avances relacionados con la riqueza del petróleo pero se ignora su gente, su gobierno, su sociedad. Se podría pensar que la razón es una simple: el paradigma de la Venezuela de entonces, un país democrático en comparación a muchos de sus vecinos, una nación que se considera a sí misma industrial, comercial y petrolera, ha dejado la agricultura un par de generaciones antes que el resto del continente. En pocas palabras, los 40 años de AD y Copei, a pesar de todo el personalismo que figuras como Betancourt y Caldera pudieron tener, carecían del misticismo que crearon figuras como Trujillo, Perón, Castro o Pinochet.

De la misma manera en que los estereotipos primermundistas emparejan a mexicanos, argentinos, brasileros y puertorriqueños en el mismo saco, una república opuesta a lo bananero era difícil de comprender al carecer las referencias clásicas y no crear nuevas para llenar su vacío. No obstante, se puede ver una excepción en el programa ¿Qué pasa U.S.A?, una comedia situacional sobre una familia cubanoamericana en Miami producida entre 1977 y 1980 por la PBS.


La familia es visitada por Milagros, una prima lejana de Venezuela, que es descrita como miembro del jet-set gracias al dinero hecho por la familia en Caracas. Milagros es presentada como una esnob presuntuosa que le cuesta entender los placeres de clase media baja de su familia en Miami y obliga a la familia a acomodarse a sus gustos. Al final, cuando se revela que el padre de Milagros está en la quiebra que el vestido de Dior y la cartera de Givenchy no existían, el verdadero patetismo se revela: Milagros no sólo no entiende la pobreza. No acepta que ella es un igual a sus parientes migrantes. ¿Es así como los venezolanos fuimos vistos por otros latinos en Miami? ¿Fue la clase media venezolana el instrumento ciego de su propia destrucción?

Es mucho que extrapolar para una comedia de bajo presupuesto de 22 minutos pero no deja de alimentar la curiosidad al ver tan pocos ejemplos de venezolanos en la cultura pop. Con los cambios ocurridos en los últimos 20 años, tanto en Venezuela como América Latina, el ascenso de Hugo Chávez al poder, la búsqueda de diversidad narrativa y la proliferación del Internet, queda para la siguiente entrega analizar cómo Venezuela, para bien o para mal, se hizo famosa.



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Imágenes: 

1) Portada de "El otoño del patriarca" por Gabriel García Márquez. 
Editorial Sudamericana. Buenos Aires. 1975
2) Fotograma de "Aracnofobia" de Frank Marshall. Distribuida por Buena Vista Pictures. 1990
3) Captura de imagen de "¿Qué pasa, U.S.A.?", creado por Manny Mendoza. Propiedad de PBS. 1978

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2 comentarios

  1. Tengo demasiado rato pendiente de hacer una lista de referencias cinematográficas a Venezuela, hay un boom reciente en torno al aspecto político que ha llegado a series televisivas inclusive. Creo que hay una referencia también en Tiburón, si mal no lo recuerdo, uno de los personajes dice que tiene que viajar a Venezuela precisamente buscando estabilidad laboral como entrenadora de ballenas.

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  2. Buenisimo post. No sabia que El Otoño del Patriarca (Gabriel Garcia Marquez) estaba basado en Gómez. Gracias por compartir estos datos :-)

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