APLP compilación

5 poetas para no olvidar (I): Miguel A. Hernández y Nestor Mendoza

1:50 p. m. Maily Sequera



He tenido miedo desde que conocí a César Moro, gracias a un artículo en revista Gatopardo. Luego, sin ninguna conexión con lo anterior, un amigo me pasó unos poemas de Moro que consiguió gracias a gente que se ha dedicado a rebuscar y compilarlo, en su país, Perú.
"Algunos poetas mueren y entonces sus libros comienzan a venderse por montones. Con César Moro ocurre lo contrario. Sus libros no se encuentran por ninguna parte, a pesar de que él ha muerto hace más de medio siglo y las reseñas de los eruditos dicen que podría ser, junto con César Vallejo, el poeta peruano más importante del siglo pasado. En las librerías de Lima, Moro es un fantasma. El célebre poeta que no existe en los anaqueles."
Guardé esa cita del artículo para recordar que es importante recordar a los poetas y que es un trabajo de quienes los leemos, escribir que han existido, cuál ha sido su obra. Ahora mismo, construyo mis lecturas buscando poemas de conocidos, amigos, escritores cercanos, porque lo que encuentro no me gusta o no me parece memorable. Es una cuestión más personal que formalmente crítica pero, además, con ellos, siempre tengo una sensación de deuda, de lectura pendiente. 

El tono de este post es personal porque solo personalmente puedo escribirlo. Tengo miedo desde que conocí a César Moro porque temo por todos los poetas que conozco quienes, vivos, dificilmente encuentro en los anaqueles. Y dudo del futuro, dudo de que el futuro se quede con sus poemas.

Me he dicho que prefiero la poesía escrita por mujeres pero no es verdad.  Por eso he dedicado este post a compilar cinco poetas, hombres todos, venezolanos además. Esos datos son irrelevantes pero hay quienes se emocionan con esos detalles.  La lectura casual de sus poemas me ha dejado una agradable sorpresa en los últimos años. Me parece importante decir en algún lado que han escrito poemas -al menos, para mí- difíciles de sacarse de encima. Además, tengo ganas de hablar de ellos, de mi encuentro con su poesía. Eso me parece más interesante que hacer una microbio de su obra o algo así.  Se me hace, sobre todo, necesario.
La biografía de Moro no existe. Tampoco nada como un biógrafo. Sólo hay testimonios de familiares y amigos, recogidos en artículos dispersos. Recuerdos fugaces. O recuerdos de recuerdos. Un día, mientras hacía esta investigación, recibí un correo electrónico del profesor Julio Ortega, un especialista en César Moro que trabaja en la Universidad de Brown, en Estados Unidos, y que ha sido por años un difusor de su obra. "Si tú ves las biografías y memorias en las que se habla de Vallejo, llegarás a la lamentable conclusión de que los peruanos somos los peores amigos. Y eso porque somos testigos desaprensivos, de mala memoria y peor documentación. No existen memorias de sus contemporáneos [de Moro], suficientes entrevistas, correspondencia recuperada. Quizás haya que agradecer que no exista una biografía sobre Moro.
(...) Hurgar en la vida de Moro es arrojarse a un universo de personas que ya murieron, que dejaron poco o nada escrito o que, si aún viven, sólo conservan anécdotas vagas. En la guía telefónica figuran dos sobrinos del poeta. Uno lo recuerda. El otro no."

Miguel Ángel Hernández (1983, Maracaibo)

Alguna vez, en años anteriores, comenzamos a tejer una red virtual entre poetas para hacer recitales vía uStream, y así celebrar el Día Mundial de la Poesía. Representando a los zulianos de Per-versos, apareció Miguel Ángel Hernández y luego del recital, quedó un rato breve colaborando para este blog. De eso pasaron un par de años y la red poética sigue, a veces, conspirando, haciéndose llamados cuando el atentado lo amerita. Por alguna razón que no recuerdo, le solicité una selección de poemas a varios conocidos para un plaquete que regalamos en los Picnics Urbanos de Maracay. Miguél Ángel mandó todo su poemario, y lo que pensé, obstinada -porque así soy- sobre todo por la cantidad de poesía que me llegó, fue: -Bueno, ¿y es que es tan difícil hacer una selección?- Pero leí. Al menos comencé leyendo. Luego devoré uno de los mejores poemarios que ha llegado a mí en los últimos años. Le escribí a Miguel diciéndole que su poemario me había gustado. Creo que me respondió con gusto. Hernández ganó el Premio Nacional de Poesía 2013 por su trabajo ¡Oh, lorem ipsum!. Lo que se presenta a continuación es una selección del mismo poemario:

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A Julio Puche
No es una ciudad
es un patio árido
que se baña en un charco de aceite
donde dos dinosaurios hacen el amor.

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INVENTARIO BREVÍSIMO DEL VERBO YA NO

Puerto, lago, puente, relámpago...
Maracaibo es una quimera
¡qué atrocidad!

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UN LECHO SECO DE BLANCO

I

¿Lago?
¿dijo «lago»?
ele-a-ge-o
¿así?
¿lago?
lo siento
no me suena.

II

lago.
(Del lat. lacus).
1. m. Gran masa permanente de agua depositada en depresiones del terreno.

III

Un milagro
el verdadero milagro
es ver algo de agua
desde esta avenida.

IV

Tomar nota:
1499 + Alonso de Ojeda + Juan de la Cosa + Américo Vespucio + Coquivacoa +
Maracaibo + palafito + puerto + embarcación + batalla naval + petróleo = ?

V

El lago no (¿)existe(?)

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NOTA MENTAL

I


Por aquí ya anduvieron otros
y maldijeron
y lloraron
y rieron
y cantaron
y bebieron en los bares del centro
(y en otros)
y recordaron desde lejos
y quisieron sacar al lago del fondo del lago
y hablaron de un puerto
y dijeron vos
y mil veces vos…

pura gaita para bobos.

II

¿Y qué hacemos aquí?
ya nos arden las gargantas de tanta calle 
tomada por el sol

hay que bañarse
ir al trabajo con el almuerzo aún detrás de los dientes
acelerar en la avenida
contestar los mensajes
ver las series del prime time
planificar el viaje
esquivar el sol
rogar que el próximo semáforo funcione
—y que la calle también—
poner el periódico para que la perra orine
hacer el recorrido en Internet
tomarse la pastilla correspondiente
matar el hambre
revisar el estado de cuenta
quejarse del trabajo
preparar café
pensar que ya no eres un muchacho
echar gasolina
—falta pan y queso para la casa—
dormir un poco
desnudar a las mujeres
quemar algunas palabras
entrar al estudio
sentarse…

¿y qué hacemos aquí?
¿y qué hacemos?
¿aquí?
¿qué cuál aquí?

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IDIOSINCRASIA

Somos así porque somos así porque somos así porque somos así porque somos así
porque somos así porque somos así porque somos así porque somos así porque somos
así porque somos así porque somos así… [bis]

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Google:
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maracaibo 15 discografia

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El camino empieza
una conversación que
otro camino para intentar otra
evitar
Rescatando la Ciudad..!
[sic]
el carro cru
nube de polvo / polvo de polvo / polvo de nube
no, por aquí tamp
—¿qué hacemos? ¿cómo…?
Desvío _
no, no, nada
Disculpe
trabajamos para usted
:)
¡co…!

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Miguel Ángel Hernández (Maracaibo, 1983) Licenciado en Letras por la Universidad del Zulia (2007), coordinador del grupo Per-versos, columnista y corrector de textos. Premio Nacional de Poesía  2013 de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. Ha publicado poemas y artículos en De PalabraLetralia, País Portátil, El Salmón-Revista de Poesía, Revista Hispanoamericana de Literatura Única, Las Malas Juntas y La Verdad. También publicó la plaqueta de poesía Cotidiano (PLUP, Buenos Aires. 2010.)


Nestor Mendoza (1985, Maracay)

No recuerdo cómo conocí a  Nestor Mendoza. No recuerdo si fue Rubén Carrero o Santiago Acosta o la gente de Voz Creativa de la UC quien nos presentó. Probablemente eso ocurrió en la FILUC pero seguramente pasó en el Cafetom, en Maracay, su versión underground. No sé cómo terminé leyendo su blog (tal vez así, blogueramente, nos presentamos) o hablando con él, en algún grupo, brevemente, en un recital. Lo importante de Nestor Mendoza es que deja muy poca poesía propia en su blog y para conocerlo hay que ir a escucharlo o buscar sus publicaciones. Eso siempre me ha molestado en los poetas, que sean celosos con la web. Mendoza tiene cara de escribir  mucho y ser bueno y alegre. Eso, junto, no pasa mucho. Parece tímido. Conversando mira cariñosamente a Geraudí, su esposa, sonríe para responder. Hace mucho tiempo que no coincidimos pero lo recuerdo, en Maracay o Valencia, apurado siempre, con el tiempo justo para atender el compromiso literario y volver a su casa algo lejana. Antes, más joven quizás, lo recuerdo compartiendo cervezas y sinsentidos etílicos con Rubén Carrero. Tengo mucho tiempo que no coincido con Nestor y nunca hemos hablado mucho pero me parece que nos reconocemos como esa gente silenciosa que puede llegar a guardar respeto y entendimiento con otros sin necesidad de conversaciones y discursos. Lezamico es su blog hace mucho tiempo y Andamios es su más reciente poemario, acusado por todos de bueno pero que no he leído completo. También, en alguna ocasión, ha colaborado para este blog y aunque ya lo habíamos recomendado en APLP, nunca publicamos ninguno de sus textos poéticos hasta ahora. Vía correo electrónico, le pedí cinco poemas para esta compilación y esto es lo que me ha llegado, cinco poemas de Andamios seleccionados por su autor:

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PRIMITIVO

Habito una cueva que abre la boca
todos los días para albergar mi carne.
Afuera, existe un hogar más espacioso,
poblado de criaturas con dientes 
y cuellos interminables,
escasos árboles y mucha sed.
Todos ellos me hacen sentir
un pedazo excesivo del paisaje.

En ocasiones, mis ideas van más allá
de la sobrevivencia y el instinto.
Más allá del acostumbrado acto
de cazar, degollar y deshuesar,
de recoger agua en esta olla
que  inventé hace cuatro soles.

Mi hogar es infinito y debe haber
alguien que haya inventado
el tamaño de las piedras
y el color de los animales.

Sólo me limitaré a reconocer
un dios para cada cosa que vea.
A temerle a la noche.
A nombrar cada descubrimiento.

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PESCADO

Detrás de la cabeza y los ojos
aún queda un poco de carne.

Si tuvieras tiempo suficiente
entre cada bocado
harías un conteo de las espinas,
de las escamas que olvidaste desencajar.

Debes comer, no dejar sobras.
Imagina que el pez nadó hasta tu plato
olvidando su hogar debajo de las olas.
Imagina que se deshizo del sol,
de las algas,
que ya no va a desovar.
Alimenta tu carne con nueva carne.
El pescado está frito.
No temas.
Si no sangra no hay pecado.

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ANDAMIOS

Los andamios elevan y sujetan.
Tu vida depende de su eficacia,
de que conserven la solidez
del equilibrio de los cables.

Te entregas al oficio de sostener
el cuerpo de quien trabaja en la altura.

Advierto tu silueta que se muestra
en el andamio.
Y la mano que se ajusta a la vida
y depende sólo de las tablas firmes
que impiden la caída.

Eres el equilibrista;
quien limpia las ventanas, quien pinta,
quien coloca los ladrillos.
            Crees ser el dueño de la elevación
y de la brisa de las palomas.

Dios es pura altura, dices, y dejas de temerle.

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DESCOMPOSICIÓN

La guayaba se pudre
de adentro
hacia afuera.

No quiere desprenderse
de las ramas aunque
su cuerpo sienta
que la tierra hala
su jugo,
que llama
los gusanos y la pulpa.
(Si alguien mordiera
la guayaba
no sabría diferenciar
la suavidad de ninguno.)

Su oficio es estar allí,
alta y confiada,
dejarse perforar por algún pico,
ablandarse antes de caer.

___________________________________________________

EL PUENTE

En ambos extremos del puente
los remaches petrificados
inmovilizan las cuerdas.

Los paseantes no pierden el tiempo
en detallar los cambios que los años
han marcado en la estructura.

Es el mismo puente: no es necesario mayor
esfuerzo para nombrarlo de nuevo.
Fundado hace cincuenta años,
por personas que probablemente ya han muerto,
mantiene la utilidad de siempre:
debajo, el mismo río sin filosofía,
niños que juegan a ahogarse,
dos muchachos que se tocan escondidos
en la leve corriente para disimular el roce.

Los paseantes van de punta a punta con la
naturalidad acostumbrada.
No hay un asombro que les indique
una nueva interpretación.

Es el mismo puente: no es necesario mayor
esfuerzo para nombrarlo de nuevo.
Fundado hace cincuenta años,
por personas que probablemente ya han muerto,
mantiene la utilidad de siempre:
debajo, el mismo río sin filosofía,
niños que juegan a ahogarse,
dos muchachos que se tocan escondidos
en la leve corriente para disimular el roce.

Los paseantes van de punta a punta con la
naturalidad acostumbrada.
No hay un asombro que les indique
una nueva interpretación.
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Néstor Mendoza (Maracay, 1985) Licenciado en Educación, mención Lengua y Literatura (Universidad de Carabobo. Cursó estudios en Literatura Latinoamericana (UPEl-Maracay). Forma parte del comité de redacción de la revista Poesía (UC) y de la comisión de cultura de la Feria Internacional del Libro de la UC (FILUC).  IV Premio Nacional Universitario de Literatura (2011) por el libro Andamios (Editorial Equinoccio, USB, 2012). 


(Continuará)



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Redacción, diseño y diagramación:
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Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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