Cronovisor Elvira

Entrevista: Elvira, por Lauren Bianchi

1:11 p. m. Victor Manuel Pinto



Elvira

La aproximación a una obra de arte requiere de nuestra atención, ir a hacia ella sin prejuicios teóricos, dejándola entrar por los pasillos de los sentidos hasta que se acomode en nosotros y viceversa. Es un proceso de reconocimiento en el que si no se está atento toda la representación se convierte en asociaciones alejándonos de la inmanencia de la obra. Lauren Bianchi, pintor y guitarrista de la banda de rock valenciana Cronovisor, logra la reunión de una mirada que nos inquieta. Elvira (su primera exposición individual) abre los cuartos íntimos de nuestros deseos y perversiones, sin embargo, a pesar del tratamiento en apariencia violento en la propuesta figurativa, sus pinturas se presentan de una forma sugerente, amigable, como si reconocieran en nosotros a un cómplice.

¿Quién o qué es Elvira en este trabajo?

Todos los artistas tratan de demostrar algo a través de su trabajo, algo común que está presente en la cotidianidad y que a menudo pasa o pasamos por alto, con Elvira lo que quise demostrar es esa doble vida que llevamos todos. La diferencia entre el ser humano de la cotidianidad y el ser humano instintivo, siempre con una connotación sexual, me parece que la sexualidad es el lugar en el que todos, vengamos de donde vengamos siempre vamos a converger. Con Elvira quise personificar el estado instintivo – sexual en el que todas las personas caen. Puedes ser el presidente, un obrero, un tipo muy culto, pero siempre vamos a cargar ese lado instintivo que reflejamos a través de la sexualidad. No podría identificar cada uno de los personajes de las pinturas, tal vez una de esas tipas puede ser una abogada, o trabajar en el personal de mantenimiento de un centro comercial, pero en el acto sexual se borran esas barreras sociales de clase, todos convergemos en el mismo punto.


A pesar de retratar la sexualidad, sólo usas la figura femenina, imagino que eso se remite al título de la serie: Elvira. ¿Por qué está ausente la imagen del hombre, por qué solo la mujer?

Ya esa es una cuestión que hago como un homenaje a los artistas que me influyeron, de hecho el título de la exposición y el título de una de las obras: Elvira, es un homenaje a Egon Schiele, quien tuvo una hermana llamada Elvira que murió siendo aún una niña, y aunque el nombre de la muestra no remita directamente al tema de la exposición, es un reconocimiento a los pintores que me han influido, especialmente Egon Schiele, o Gustav Klimt, como sabes Schiele fue discípulo de Klint; seguir la línea de la estampa de la mujer completa ese homenaje. Elvira reúne once cuadros de figuras femeninas y uno abstracto, o sea, once pinturas figurativas y una abstracta, en la abstracta quise representar un estado (aunque no estoy seguro si lo logré o llegó a comprenderse) es el estado que representa al uno mismo ¿cómo hacer para pintar un estado? ¿Cómo hacer para pintar la locura por jemplo? Podríamos dibujar rayas y decir: esto es locura o esto es tranquilidad, sin embargo, lo que yo quise retratar fue un estado. Para pintar un loco pintaríamos a un hombre despeinado o sucio o no sé, pero ¿cómo pintar el estado de locura?


Aura VII

¿Tratas de trascender el estereotipo buscando un retrato del estado mental o espiritual?

Sí, aunque no sé si pude llegar a ilustrar ese estado de dualidad en el que vivimos siempre. Por ejemplo, tú estás en esta oficina leyendo poesía, pero tal vez eres un sexoadicto o eres un frígido, ¿cómo hacer para ilustrar eso? Esa pintura abstracta intenta representar una mirada dentro de sí mismo, como cuando cierras los ojos y ves sólo negro y manchas blancas. Elvira es un estado, pero al mismo tiempo tiene muchas ramas, no es sólo la dualidad entre el ser cotidiano y el instintivo sino también el problema de la doble vida que uno tiene que vivir muchas veces como artista, a veces queremos dedicarnos a algo pero nos vemos obligados a hacer otra cosa a través de reglas sociales impuestas, no sé si has pensado eso al ver una pareja en el mercado, aparentemente normales ¿qué pasará por sus cabezas? Tal vez en su intimidad se amarran con cadenas y se pegan con un látigo, pero deben cumplir con ir al trabajo y mantener un comportamiento. No se trata de juzgar lo que hacen, decir si está bien o mal, sino esa doble vida, creo que nadie vive una sola vida como tal.

Nos hablas del marco semántico en tu trabajo: la dualidad entre lo instintivo y lo cotidiano lo que está detrás de las figuras, pero en cuanto a la parte formal: el color, las dimensiones, la técnica. ¿Cómo fue ese trabajo con Elvira?  ¿Cómo te paras ente esa inseguridad que mencionas, ese saber si logramos algo o no?

Yo creo, que eso fue un experimento, no creo… estoy seguro, de eso si estoy seguro, quizás… no sé, siempre me he dejado llevar por imágenes, por aquello de primero copiar y luego hacer, no tengo unos parámetros cuadrados para decir yo hago esto y luego aquello, obviamente uno siempre tiene algo de técnica. Debo acentuar el hecho de que no estudié pintura, me formé un tiempo en área del dibujo, me considero más dibujante que pintor, en cuanto al proceso de creación de un cuadro, es la imagen la que hace que yo vaya por ella, como cuando fluye una canción, no tengo nada establecido o no sé cómo va a finalizar el trabajo. Al comienzo tengo una idea, un punto de incertidumbre, de curiosidad y me voy con él, pero cuando estoy trabajando me concentro más en el proceso que en el resultado. No pienso en los colores antes de la obra, es un proceso más natural, sin caer en esa cuestión de algunos artistas de “yo me dejo llevar por un espíritu que me posee” no, simplemente voy haciendo las cosas, trato de imaginar inocentemente, como un niño. A veces ciertos colores te llaman la atención, te persiguen; por ejemplo, tú que eres creador, tal vez tu problema un día sea la política, y luego escribas un poema de protesta, de repente mi problema del día fue el amarillo, apliqué mucho amarillo y no puedo despegarme, o quizás un día me doy cuenta de que todos mis cuadros son opacos y quiero trabajar colores claros. Simplemente me dejo llevar, voy viviendo y observando todo, y trabajo en base a ello. No soy un profesional, ni un pintor formado, no tengo una paleta de colores especial, sólo me dejo llevar.

Relacionas la pintura y la música en cuanto al abordaje de una obra; tu trabajo con Cronovisor te ha llevado a mezclar lo musical con lo pictórico, muestra de ello fue la elaboración de la ilustración para el disco Pueblo chico infierno grande de la banda de rock valenciana Alfombra Roja. ¿Cómo vives ese proceso de simbiosis?

Para mí la música y la pintura tienen una relación directa, si estoy dibujando pienso en un sonido, si estoy escuchando algo pienso en una imagen. No podría pintar sin escuchar algo de música, a menudo escojo lo que escucharé para la creación de cierto cuadro, o una serie; no es lo mismo pintar escuchando La Billos que hacerlo escuchando Queen of the Stone Age. Con Alfombra Roja fue un caso especial, porque yo era un tercero en ese trabajo, no tenía clara la traducción música- imagen, algo que es muy representativo en las bandas de rock de los años 60, por ejemplo en el disco Abraxas de Santana, existe una relación profunda entre la música y la imagen que ilustra la portada del disco. Me interesa mucho el proceso de crear una imagen a partir de sonidos y viceversa. En cuanto a mi trabajo con la música y la pintura, todo depende del cuadro de confort que uno tiene en el trabajo, no se trata del gusto por una u otra actividad, sino de qué fluye primero. Para escribir una canción se necesita un tiempo distinto al que me toma pintar un cuadro, también estados de ánimo, condiciones de espacio. Mi trabajo musical y pictórico trata de ser natural, lo dejo fluir porque me gusta, tal vez un día pinto más hacer música, o al revés, sólo lo dejo fluir.

¿Cómo ves la pintura en Venezuela, especialmente el trabajo de los jóvenes?

Me considero un pintor solitario, me rodeo de muchos tipos de personas y no todos son pintores, en realidad muy pocos lo son, sin embargo, he podido ver que a veces la tecnología, toda ese flujo de información mata esa incertidumbre que mueve al artista, no lo digo como una crítica, sino como algo que he visto, pienso que hay mucho de artificios, parafernalia, a veces no se demuestra lo que siente o se cree que es; hay algo de banalidad, pero he revisado textos y cosas del arte venezolano y en algunos casos… parece que siempre ha sido así… no sé, puedes andar en la calle con la idea de que eres rubio, pero si no lo eres realmente, si eres moreno, no serás rubio para nadie, si vas a pintar pinta con tu color. Prefiero hacer una línea choreta que represente lo que yo pienso y siento por más estúpido que resulte para alguien, así ya existan miles de investigaciones, pues no me considero un investigador, o que ya se haya hablado y tocado el tema que yo pinté, pero bueno… es mi línea choreta, y la respaldo con mi basamento, con un argumento que trato de hacer desde el corazón en vez de hacerlo con técnicas o un punto aquí… otro allá. Sólo trato de demostrar lo que realmente estoy pensando o sintiendo.

Creo que sólo a través del trabajo directo con el arte y el esfuerzo que esto significa, se puede emitir alguna especie de definición (si hiciera falta) del trabajo que realizamos, en ese sentido ¿Qué significa hoy la pintura para ti?

Plantear una idea que no me deje descansar, una idea que me produzca mucha incertidumbre.

***

Algunas pinturas de la muestra: 



Anna Buli VI


Nina Luz II. 

Flor Marie III

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