Daniel Arzola Maily Sequera

Daniel Arzola y la fibra poética

1:25 p. m. Maily Sequera





“Las cosas nunca me dan igual, porque yo siento todo.”
- Daniel Arzola (Not Your Kind Of People)

Tengo la idea, sé que erráticamente inmodificable, de que el deber ser de la crítica artística no se permite ambigüedades, sensiblerías ni tratamiento poético con la obra ajena. La idea de la crítica artística es organizar en espacios más o menos identificables y objetivos el trabajo del artista o su impacto social. Pero no. Yo me niego. Convertir en ciencia el poema es imposible. Mi papá me cuenta que cuando era niño, su padrino le regaló un cuatro*. Su padrino sabía tocarlo e hizo música ante su ahijado asombrado que, acto seguido, lo reventó con un martillo para ver por qué sonaba. Nadie le explicó a mi papá cuando era un niño, que el cuatro podía sonar o no sonar dependiendo de quién lo tocara. Desmembrar, cuidadosamente, un cuerpo de verbos, adjetivos y sustantivos que han logrado combinarse perfectamente y caminan, hablan, viven, es un trabajo para expertos, que yo no lo soy. Además, tampoco tengo martillo.

En algún libro de autoayuda que tuve en bachillerato, Lair Ribeiro argumentó para los nativos de Sudamérica fue imposible mirar y reconocer los navíos de la conquista española sino hasta que se ejecutó la invasión por tierra. Se justifica en que es imposible para el cerebro humano mirar, identificar o construir mentalmente lo que desconoce. Tiene sentido pero, en el espacio literario, este planteamiento es cruel. Para acercarme al trabajo de Daniel Arzola he tenido que despojarme de una idea adquirida de la narrativa y achacada a la poética con más peso: el tratamiento del personaje, su naturaleza autobiográfica y el impacto psicológico de su planteamiento. El escritor es incapaz de inventarlo todo. Hay un espacio de verdad en todo lo dicho. Ningún poeta es inocente. 
Al último Diablo
Hay personas que aún en la distancia son capaces de hacer daño,
yo las invité a dormir
Hay personas que dirán que tú los engañaste, cuando ellos te engañaron,
yo les besé
Hay también personas que nunca admitirán el daño que han hecho,
yo les di mis viernes y mis sábados, y mis domingos.
Hay seres que se creen sus propias mentiras, y hacen que otros las crean
a esos les cuidé las noches y les di comida de mi mano en todos sus nuncas y para siempres.
Son personas que te harán sentir haber nacido en la época equivocada
y se irán de fiesta luego, y la parranda será la consigna
Entonces supe de asesinos culpando a otros de homicidio.
Son personas que te dañarán el espíritu y se harán las ofendidas
Hay personas que viven y dañan y no sabrán de responsabilidad o compromiso,
todas esas personas son las que más cuesta olvidar,
esos que te minimizan los días, que te vuelven barro el tiempo,
que nacen en enero, que te lanzan en el centro del volcán
y luego negarán todo esto.
Son billetes falsos que irán de mano en mano y nadie se los quedará
Son personas por la que alguna vez en busca de la justicia propia
debemos ver un día y ya no sentir nada.
Porque la nada, será la mejor venganza,
y la nada empieza ahora.

Daniel Arzola es escritor y fotógrafo. Lleva un blog hace mucho tiempo. Hizo recitales por twitcams hace mucho tiempo también. Así que cuando creímos ir, él venía –y volvió a ir, cortésmente, con nosotros-. Arzola es silencioso, siempre ha estado ahí. Intentar encontrarlo, contextualizarlo dentro de una tendencia, es impreciso. Pero podría hablar de Arzola sin intentar acercarme a su poesía. Pude hacerlo, cualquiera puede. Su trabajo ha sido reseñado y expuesto en prensa local y en espacios a donde muy pocas veces se invita a otros jóvenes artistas de su ciudad, Maracay. Yo preferí acercarme y espiarlo en sus espacios virtuales. Entonces, se convirtió, primero, en uno de mis tuiteros favoritos y luego, en uno de los poetas de obligada lectura virtual. Su brevedad es un dardo al centro de la diana, y eso no es absoluto ni constante, pero sabe ser.


Margarita
Los planes muertos
infartan mi calma
adiós al mar.


“Mi último grito adolescente se te quiere desnudar.”
- @Arzola_D

Lo que me gusta de Arzola es que construye en lo humano, desde sus superficialidades hasta sus honduras. El hombre y la mujer, uno solo. Ese microcosmos es su espacio de confort literario pero también es temor y suerte, una ruleta rusa emocional que no es necesario confesar para descubrir. La humanidad es su tema y puede conceder ambigüedades y belleza, en figuras, con naturalismos o descripciones de lo cotidiano: una visión nocturna, la descripción del hogar o la comida, pero hay en esto una sola cosa que importa y es la majestuosidad que puede darle a lo que describe según lo relacione con quien está (d)escribiendo. El personaje es lo único que importa.


Poema del desconsolado
Extrañaré tus piernas blancas,
tu barriga suave,
tu barba en mi espalda,
tu aliento de sandía,
tus dedos en mi boca
tus pies largos
y los apodos que te puse.
Extrañaré siempre
lo que creí que eras,
porque te amo
como ya no se ama,
y a ti te da lo mismo.


No se pueden entender los protagonistas de Arzola, sin antes encontrarse con él y, lo segundo, es absolutamente difícil e inconsistente en la delimitación de sus características. Como lectora, he dejado de buscar conexiones, de construir a las mujeres y los hombres, de romperme la cabeza tejiendo una cadena que el autor no ha pretendido, por piedad con los vivos o por imposible en sus fantasías de lo que pudo ser y solo es en el poema. Lo que más me interesa de la obra literaria de Arzola, de su poesía y su prosa, es la manera en que maneja los personajes. Parece, para mí, un autor que en su pluma no tiene edad ni género ni espacio geográfico. Estas tres señales de cada personaje pueden ser absolutamente directas en el verso pero se desentienden del lector porque en sus espacios lo que destaca es la sensibilidad orgullosa, sometida o resignada al cuerpo y a su deber de estar y permanecer vivo, sintiendo. Entonces la creación poética reinterpreta, revive y recrea desde un espacio terrible, sincero, cruelmente detallista y absolutamente maniatado de realidades. Desde los inicios de su blog, lo que nos ha dejado leer mantiene estas características constantes pero su maduración como artista, no solo como escritor, es notable. Dispongo de poco espacio y por ello, aviso, que la muestra que he reseñado en este post no incluye sus escritos más antiguos.


Albahaca
Me he tropezado con tu instante del día
aunque a veces es el día
quien se queda en tu instante
han vuelto las ganas de rendirse
pero volver cuando nadie te espera
representa la muerte
y no hay nada, nada, nada
peor.
Me he tropezado con tu instante
y ha olido a albahaca
me hace recordar a tu madre
nada te trae y pierde el mundo sabor
y no hay nada, nada, nada
nada, nada,
peor.

Arzola ha escrito una serie que me parecen especialmente buena, diferente, y especialmente, un concentrado de su carácter como escritor. Son ocho cartas. Cierro con un fragmento de estas misivas que me ha descolocado indefinidamente, esperando réplicas del temblor.


“Mamá, estoy roto otra vez. Otra vez, aunque antes no lo haya dicho. Dirás que soy aún muy joven para decir esas cosas. Pero mamá, yo siempre he tenido esta forma de sentir intensamente creadora y destructora. El motivo de estas letras, es que he considerado hoy, que al despertar de todas mis soledades, siempre he podido recurrir a ti. Quizá sea verdad que todos volvamos a donde pertenecemos. Sin embargo ahora sé, que cuando tú no estés, seré la persona más solitaria del mundo. El amor no siempre basta, y si no basta entonces te abandona.
(…)
Entre la voz de uno de mis llantos, salió tu nombre. Saberme aún contigo, aliviana las piedras que llevo. Aun así te diré que estoy bien. Mamá.” 
- fragmento de Tercera Carta.
_________________
Notas de la autora: 
- Las fotografías, así como las obras literarias citadas en este post, son propiedad intelectual de Daniel Arzola.
- Les recomiendo ampliamente seguir a @Arzola_D, en Twitter.
* Cuatro: El cuatro venezolano, también denominado cuatro llanero, cuatro tradicional, cuatro criollo o simplemente cuatro, es un instrumento de cuerda pulsada que posee cuatro órdenes afinadas a razón de: la1, re2, fa#2 y si1. Pertenece a la familia de las antiguas guitarras y guitarrillas españolas. (Vía Wikipedia)

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1 comentarios

  1. Espectacular este trabajo de Arzola,me encanto "El ultimo Diablo" es el vivo retrato de muchas actitudes humanas.Felicitaciones

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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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