Arte urbano Eventos

La velada de Santa Lucía: Crónica visual por Flora Francola

1:33 a. m. Ácracia pour les porcs

Velada de Santa Lucía (2012) fotografía original de Carlos Germán Rojas


El mundo sin duda han cambiado en los últimos 12 años. Guerras se han desatado, dirigentes mundiales han vivido y han muerto y nosotros, hemos crecido. La pintoresca comunidad de Santa Lucía también ha sido participe de estos cambios con más de una década de iniciarse el proyecto Escultura Social, que se materializa cada año en la Av. 2D de Maracaibo y cuya creadora Clemencia Labin, ha involucrado el arte contemporáneo con las familias del sector. La Velada de Santa Lucía es un muestra de arte contemporáneo que se ubica año tras año uno de los sectores más populares de la actual ciudad de Maracaibo en la parroquia Santa Lucía,  cuya finalidad es ofrecer una plataforma de encuentro para artistas de distintos procederes, fuera del contexto museístico y mediante la adaptación de espacios de la vida cotidiana en espacios de exposición. Como cada año, desde el día lunes se empieza con los preparativos. Visitando las casitas y decidiendo junto con sus propietarios que espacios pueden emplearse. Clemencia y su grupo de trabajo se encargan de ubicar cada propuesta en el espacio más adecuado. Yo llego esta vez el día miércoles, debo esperar mi turno pues Kike y Pedro ayudantes de Clemencia en la velada, se encuentran realmente ocupados y no consigo hablarles hasta después del almuerzo. La casa museo se convierte en un hall caluroso que recibe artistas y donde la señora Alba está siempre ofreciéndonos hidratación, un buen café o alguna fruta refrescante. Mientras espero voy conociendo a los extranjeros que han venido esta ocasión, Marie Christine me saluda y junto a Wyn conversamos de nuestros proyectos, Yarinés Suarez también se acerca- y ya me siento en el mood del evento hasta la hora de comer. Desde ese día hasta el final, se percibe la tradicional sensación de la Velada, somos familia reunida en una casa, comiendo juntos, conversando en distintos idiomas, compartiendo la raíz de todo, nuestro instinto de comunicarnos a cualquier nivel.

El viernes a las 5 pm, se siente la calma. Muchos de los artistas han ido a sus casas o lugares de estadía a descansar una hora o arreglarse para la noche inaugural. En la calle se sabe que lo que viene es candela, casi literal. Es increíble la cantidad de gente que se acerca a presenciar el evento, las aceras se llenan de vendedores de comida típica y pues sí, vicios alcohólicos y demás (…) pero no surgen disturbios ni personajes violentos, la velada continúa con su trayecto. Muchas propuestas llenan las casas, los techos, los jardines y la calle; el bombardeo visual te abruma pero de la mejor manera. El feminismo que se revela contra la religión en una sala llena de pantaletas a la que unas voces lejanas le dedican sus rezos, Carlos Calderón protesta con fotografía en contra del olvido que se sumerge en el lago y un plato lleno de lentejas en el suelo, la FEDA nos muestra habitaciones empapeladas del suelo al techo, tejidos de múltiples fibras con diversos diseños planteando tantas posibilidades. Estuvo presente el street art en las medianeras que el tiempo ha corroído, instalaciones y textiles flotantes como las de José Davalillo, Daniela Quilicci y el colectivo Cadaver Exquisito, invadieron los espacios comunes haciéndonos alzar la vista. El taller recibe un colectivo de Barquisimeto -cuyo nombre nunca llegué a saber- mostrando series de imágenes proyectadas a la pared. Casi como un adoctrinamiento audiovisual, los operadores visten como agentes encorbatados.


Tener la posibilidad de dividirte, era necesario en la noche del sábado. Mucho ocurría a la vez. Los performances de toda clase se esparcieron por la avenida, afuera de las casas algunos estatuismos aparecieron, pero la verdadera conmoción fue provocada por presentaciones más estimulantes. Un recital de ópera desde los balcones cercanos a la plazoleta dejó a muchos sin aliento. Un poco de Venecia adaptado al calor de esta Maracaibo siempre agitada. Más música en la noche del viernes, poesía y distorsiones de guitarra en la esquina frente a la iglesia con micrófono abierto, Edgar Sanchez y Roberto Moran recitando con romance y protesta, sin censuras institucionales. En los espacios internos también se hizo escena, dentro de un baño una danza a solas captó un público curioso, en otra casa, un hombre casi desnudo colgaba pantaletas en unas cuerdas al son del Ave Maria y Clemencia hizo su representación del sincretismo venezolano con su personaje de Santa Lucía, nada convencional.

El sábado, también frente a la iglesia -o más específicamente, en los escalones externos- un hombre con sotana colocaba juguetes en el suelo, escribía con tiza algunas palabras ilegibles y trazaba su contorno tal cual asesinato en la calle. Paralelo a esto, la actividad circense acumulaba un gran público festivo a espaldas e independiente del cura homicida. Unos cuantos pasos más abajo, la milonga recién llegada del sur nos movía los pies y las palmas en plena calle y si volteabas la mirada conseguías seguramente a Marie Christine, la tejedora con su caminata guiada, bilingüe y twitteada a todo el mundo. Finalmente, un performance antitaurino de importancia, perturbador, realista y con clase, de la organización Matar No Es Arte, hizo un desfile de enmascarados, mujeres semidesnudas con banderines en la espalda y matadores en zancos que pasaron calle arriba destilando sangre –simbólica- para crear conciencia. El domingo en la mañana nos despedimos los artistas y habitantes de la comunidad, arepa con caraotas y carne mechada fue el brindis de la ocasión, intercambiar direcciones web y algunos abrazos para no olvidarnos de la experiencia y para terminar, la foto grupal que desde el primer año se hace, por el lente mágico de Carlos Germán Rojas.

Quiero dejar en claro que mi memoria se hace corta para relatar lo que este evento significa para mí como artista, como consumidor visual. Lamento no recordar todos los nombres ni tener fotografías de todas las propuestas y apoyo más allá de mis gustos  cada integrante de la familia del arte que detona cada marzo en el boulevard de Santa Lucía. La oportunidad de ser un elemento en esta fuente de expresión masiva dentro de casi 50 hogares, y siendo más de 500 exponentes es definitivamente único.













Notas de la autora:
+ Todas las fotografías, a excepción de la primera, son de la autoria de la autora.
+ Los artistas nombrados en esta reseña se reservan todos los derechos de sus obras.


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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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