Camila Ríos Armas Maily Sequera

Los espacios de Camila Ríos Armas: Muralla Intermedia

3:39 a. m. Maily Sequera


La poesía que escriben las mujeres me ha acostumbrado a quedarme en la casa. No solo a quedarme sino a conformarme con ella, con sus espacios y los objetos que se van moviendo de lugar, sus habitantes vivos y muertos. Creo que no solo es una conducta poética reproducida. Creo que vivíamos y vivimos así. Las mujeres nos hemos quedado dentro de la casa.

Camila Ríos Armas me ha mirado y me ha hablado desde afuera. A veces, vuelve al sofá -donde está el gato- pero se ha atrevido a salir, a escribir afuera y a decir que la casa es la poesía, que la casa no es un abrigo que te pones o te quitas y que la búsqueda siempre es inconforme e intranquila.
rompo todas las galletas de la fortuna
que me dieron en Chinatown
buscando respuestas a mis interrogantes

no hallo nada que no sea dicha y prosperidad
quiero realidad
quiero verdades
quiero llaves que abran misterios

me resigno colocando cada mensaje
en la pared de mi cuarto

folletos, postales, pancartas, metrocards,
bills, coins, tickets, tridents, maps,
cohabitan en mi bolso

necesito una brújula para hallar los guantes

Los primeros poemas que leí -y recité- de Camila Ríos Armas se escribían desde la casa y sus paredes pero vagamente recuerdo las figuras de la ventana y el sol como salidas. Tres poemas no te sirven para saber dónde está quien los escribe pero un poemario sí. Por eso, 2 años después de haberme encontrado con los poemas de Camila -y con ella- en una feria de lectura caraqueña, su primera publicación es un arribo, la visita de quien no se esperaba pero se aprecia. Había guardado curiosidad con su obra y el blog que escribía desde París no era suficiente para mí.

en mi diccionario
borraron
el nunca

el siempre

el jamás

el imposible

la mentira

y la verdad

¿las habrá pescado el pelícano?

Muralla intermedia
es el primer poemario editado por Camila Ríos Armas y ganó la mención honorífica en el II Premio Nacional Universitario de Literatura, año 2007. Debo añadir acá que la calidad de la edición, el material y la diagramación, es hermosa, valorable como -lamentablemente- pocas de nuevos autores. Lo compré durante el VIII Jamming Poético, en el Ateneo de Caracas. Camila lo firmó y escribió “(...) aquí mis primeros versos”. Dudo que sean formalmente sus primeros versos pero considerarlos así, por la realidad física de estar editados por primera vez y por la sensación del autor de estar entregando su primer trabajo concienzudamente logrado -o algo así-, es una visión interesante para comenzar la lectura.

El poemario nos hace saber que la autora ha hecho un viaje. Realmente, un viaje. Con pasajes, maletas, mudanzas y los desconocimientos del entorno que el desplazamiento geográfico involucra pero que ha vuelto, o que regresa y va, o que nunca se ha ido, y no sabemos si mira hacia adentro o recuerda. Su ejercicio es indetenible y tiene buena puntería. La muralla se sostiene en el movimiento, en el mar, en la partida y la llegada, en los afectos sencillos y primeros (hacia el amigo, hacia la madre) en espacios mitológicos, en la existencia, sus dudas, y en los rincones del cuerpo de los amantes y el solitario.
Lleno su cuerpo de alhajas
de faldas de gitana
da de comer a la criatura
el alajú

su espalda no resiste
el peso de toda una vida errante

traslada su vida
a un lugar no dibujado

escapando del silencio aterrador

de la mirada de los otros

del naufragio que no tiene fin.

Bailo con dragones de papel
aquellos que invaden mis sueños
danzan entre mis pies y se mueven entre mis manos
la seda roza mi piel
anunciándose

no logro seguir el paso entre la tierra árida

no logro seguir el paso del fuego que guía

marco distancia para no sentir sus escamas
ni tocar su piel,
esa que augura cambio

despierto recostada de la silla
donde aún queda tierra           de ese encuentro.
                                     [arena]

son extraños frente a frente
deseosos de volver en el tiempo

estar en lugares que no les pertenecen

ser extranjeros hasta en su propio cuerpo

ser turistas de sus vidas

querer huir de una realidad

un nudo atado ahí permanece
que el tiempo no afloja

como una piedra que se lanza al mar
y llega al fondo sin volver a flotar.

La muralla intermedia no define los lugares a donde se ha ido en desconocimiento ni define el espacio contrario, al poeta, quien y donde se está experimentando el (re)conocimiento. La Muralla Intermedia es lo que se ha sedimentado entre esos espacios. No te la llevas ni la dejas porque la poesía, para Camila Ríos Armas, solo está ahí para tomarse y ser escrita.


Traspasamos las sombras alisadas de polvo
las huellas disolviendo cenizas.

Alfredo Silva Estrada

Soy arena de muralla intermedia
que separa la realidad
del cosmos que habitamos
que marca mi órbita y
delimita mi ruta
en este mundo terrenal
donde las pasiones cada
vez son más espontáneas
y la moral queda
para los libros de Sócrates

¿Cómo pasar a ser
piedra y no arena,
ser parte de la fortaleza
que quedó atrapada entre
dos espacios aún no
colonizados?

Posiblemente quebrando
el reloj donde me
contenía y dejando

que el agua junto con la
sal hagan de mí
escultura de roca
amurallada.

Me sigue dando curiosidad su visión de la casa.
Me he sentado a provocar al gato
sí, al gato
a ese que me mira con ojos punzates y
que pasa su lengua por los bigotes negros

He querido acariciar la cumbre, el pelambre
llegar a la zona blanca
pero no se deja
se defiende del contacto
agudiza sus sentidos para atrapar a la presa

La presa, su propia sombra que ya rechaza.

_______________
Nota de la autora:
Intenté hacer esta reseña refiriéndome a Camila como Ríos Armas pero no pude. Disculpen la informalidad. Es culpa de la cercanía generacional, del género, de leer su blog, de encontrarla en Facebook y haber coincidido para leer, dos veces.




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5 comentarios

  1. Esto me hizo recordar el poema que escribí sobre su poesía, sobre ella y para ella.

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  2. Querida Maily,
    Tu reseña ha sido para mí un descubrimiento y un re-descubrimiento de mi poesía, y hasta de mi misma ante la poesía (además, un descubrimiento que ocurre estando en Lima y en medio de un "déjame ver facebook rapidito ahí"). Creo que es la primera reseña que tiene Muralla Intermedia y no puede hacerme más feliz y no puede ser más acertada. Descubro lo maravilloso que es que alguien que admiras te lea y que "te lea", que logre que me re-encuentre con ese poemario que a veces se me hace ajeno, como de otra vida aunque lo siento aún tan cerca.
    Gracias, de verdad. Es justamente en ese espacio del que hablas en el que me sentí al escribir esos poemas.
    Espero pronto tener en mis manos uno de esos manuscritos que te vi en las tuyas.
    Un fuerte abrazo,
    - besos

    Camila.

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  3. Carlos,
    Si el poema fue escrito sobre mi poesía, sobre mí y para mí.... Tiene que llegar a mis manos!!!! :) O mejor dicho, quisiera que llegara a mis manos.
    Saludos,

    Camila.

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  4. El día que dijiste que irías a la Filuc, ese día lo tenía listo para entregártelo -si te veía-. Por ahí anda, en un sitio seguro, con tachones y todo..

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  5. Hubiera sido el primer poema que alguien me regalara.

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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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