David Parra Escultura

Lo originario es legítimo: La prehistoria plástica de Ramón Milano

3:24 p. m. David Parra




Ramón Milano es uno de los artistas que mantiene y nutre un repertorio experimental plástico extremadamente amplio. Pasa por fotografía, pintura, dibujo, ilustración, escultura, performances o todas juntas remixeadas entre sí. Este maracayero -según sus propias palabras en las líneas autobiografías de su blog en construcción-, se inclinó desde muy chamo a la práctica artística. Tuve la oportunidad de detallar muy de cerca sus piezas tridimensionales en un pequeño bazar de pulgas o mercadillo de diseño, como los nombran científicamente los adolecentes 00`. Realmente me introduje por breves segundos, entre el barullo del rock en vivo, la gente, los precios a gritos y el faranduleo, en un mundo metarreal, prehistórico y llamativo, radicalmente descolocado y sumergido entre tanta bisutería, ropa, y artículos varios. Un protouniverso que me instaba a no quitar la vista de esas pequeñas criaturas metalizadas y brillantes que daban la vertiginosa sensación de saltar en cualquier momento de los estantes donde estaban colocadas -o a mi modo de ver- enjauladas. 

Milano amablemente respondió mi mail, confesándome luego con sinceridad, la rareza de que alguien realmente te contacte luego de cualquier evento. Me concedió un breve entrevista -la primera que hago para este fanzine- así que aquí les dejo el trabajo de Ramón, en su propia voz.


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¿Qué te impulsa a trabajar en la mayoría de tus piezas con el diseño Tridimensional?

Hay una necesidad en mí de trabajar directo manipulando la materia. Seguramente los padres deben tener cuidado cuando usan las palabras hacia sus hijos. Nunca sabrán el verdadero impacto que eso ocasionará en cada uno de ellos. A mí de pequeño me decían, toca con los ojos y mira con las manos (…) Eso mismo hice. Para mí eso tenía verdadero sentido si podía tocar con los ojos cerrados y que mis manos describieran a mi mente lo que estaba tocando.

¿Y las demás ramas de la plástica?, ¿Por qué terminaste por inclinarte hacia la escultura?

Tuve mis frustraciones con la pintura porque no he logrado desconfigurar mi cerebro para no pensar el color sino sentirlo. La academia es como la madre, puede darte y quitarte en la misma medida, todo con las mejores intensiones. Disfruto el dibujo cuando me sale del forro y no cuando otros esperan algo de mí (…) No suelo ser muy complaciente. Había insatisfacciones permanentes al “concluir” dibujos-pinturas, y no tenía mucho que ver con cuestionamientos en mi destreza. Me estaba haciendo falta el espacio. No el espacio ficticio, no el espacio representado, el espacio tridimensional. Las mil y un caras que tiene un objeto cuando empiezas a mirarlo por donde se te antoje. Siempre había hecho esculturas tímidamente; ni yo mismo las tomaba en serio porque, si bien podía tomar consejos que veía por televisión en Artemanía, ¿quién lo podía tomar en serio? Exacto, si yo no le daba el valor que merecía, nadie más lo iba a hacer.

¿Con qué iniciaste tu trabajo, -tus primeros materiales, bocetos, etc- y de qué manera?

Me gusta el trabajo con el barro y el horno, pero mi estado nómada no me lo permite. Un artista crea con lo que tiene; conocía ciertas fibras: alambre y polivinilo de acetato que tenía a la mano y empecé a usarlo. En un pequeño espacio que como mi cueva de tres por tres metros cuadrados y mucha ventilación, pude hacer mis primeras cosas.

¿Cómo fue tu primer contacto con esa hibridación bilateral entre Arte-Mercado, a la hora de mantener un discurso plástico sincero?

Como todo artista, tienes la convicción de poder lucrarte con tu talento, ya sabemos más o menos cómo es la cosa. Hice piezas trabajando con una estética personal, buscando ese lenguaje propio, pero ese lenguaje propio no resultó muy atractivo para los que tienen el billete. Tuve que bajarle dos y dar un poco mi brazo a torcer. Siempre tuve la idea de trabajar con basura, pero ¿cómo hacer para venderle basura embellecida a la gente? Empecé a rellenar las piezas gruesas con materiales no biodegradables, y las piezas delgadas solo las hacía con los papeles de la basura que me permitieran moldearlos, papeles suaves no plastificados, por lo general.

¿Artesanía o Arte?

Eso depende de quién lo juzgue. Claramente no hay pretensiones como “Merde d’artiste” o “Air de París”, pues me interesa comerciar a la vez que juego inventado criaturas que aparecen en mi cabeza. Únicas y de autoría propia, sin copias y bajo un concepto definido. Por ahora no me remito a escultores consagrados en especifico para tratar de explicar de mi trabajo. No se trata de la técnica sino de la temática.

¿A qué se debe esa aparición constante de megabestias y dinosaurios dentro de tu baúl de criaturas?

Me gustan los animales porque estos son los seres perfectos, se desenvuelven en su entorno conforme su configuración. Lo tienen todo, y me gusta jugar a ser ese creador de bestias únicas, sin caer en la fábula holliwoodense tipo Star Wars. De pequeño siempre quise ese “juguete perfecto”; no tenía porque moverse ni girar la cabeza, etc. Con mostrarme su forma y yo imaginar el resto, ya tenía suficiente. Nunca existieron y yo me he dedicado a hacer para mí, a otro nivel, esa colección de bestias extintas que solo yo conozco.

¿Porque esa fijación, ese halo prehistórico, originario y ancestral que rodea tu obra?

Lo originario es legítimo, sin corrupciones, sin prejuicios. Solo ES y vive en concordancia y sintonía con un sistema natural autosuficiente. La prehistoria es todo lo que está antes de la invención de la escritura. Nada hasta ese entonces existía, solo habitaba. Ese mundo atemporal y virgen es fértil para que nazca cualquier cosa. Eso va en conjunto con el hecho de que al ser humano se le pasó la mano. Entonces a mí me gusta jugar que vuelvo al origen. Imagino que puedo liberarme de las culpas de la humanidad. Por eso, muchas veces, represento a ese hombre que entra en metamorfosis para dejar de ser humano y se integrar de nuevo a los ciclos naturales.

Háblame del papel del hombre en tu ideario artístico.

Las figuras antropomórficas están presentes, aunque aun no en escultura, porque es la única forma de representarme a mi mismo en un pensamiento. Y algunas escenas sexuales corresponden a que el sexo y la sexualidad es algo inherente al ser humano, y hay mucho mojigato suelto; es decir, me gusta hacérselo recordar a la gente.

¿En que está inmerso Ramón Milano, en este preciso instante?

Actualmente me metí con un tema social y estoy desarrollando unas ocho piezas. La serie lleva por nombre “Perros Aristócratas”. Es lo primero que hago que no tiene que ver directamente con prehistoria o bestias híbridas, pronto subo a mi blog los primeros resultados."

Las fotografías fueron tomadas directamente del Flickr personal de artista, y este se reserva todos los derechos de sus fotos y obras. Para saber más de Ramón Milano entra en su portal. 




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+ Fotografía de cabecera: Velocirraptor Mongolesis - Autor: Ramón J Milano
+ Fotografía intermedia: (de izquierda a derecha) Wadarí Añú - Esmilodon - Mamut Sirio. Autor: Ramón J Milano
+ Fotografía Final: Velocirraptor - Autor: Ramón J Milano





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2 comentarios

  1. Quiero el de la última fotografía. Es hermoso. Qué buen trabajo el de Milano.
    Reitero lo que decía ayer en Facebook, luego de ver a los MCs pateando traseros en Maracay: Pasa de todo al ladito de uno y qué sabemos. Nada.

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  2. Eaaa, qué bueno que escribiste sobre este artista. Me gusta su trabajo, y MUCHO, desde que me pasaste el blog.

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Edición:
David Parra.
Redacción, diseño y diagramación:
Maily Sequera.
Autores y colaboradores:
David Parra, Maily Sequera, Flora Francola, José Eduardo González, Carlos Quevedo, Daniela Nazareth, Jeanfreddy Gutiérrez y Edu Salas.

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